domingo, diciembre 4, 2022

El Gobierno nos insulta…

Nos insultan. Y nos dejamos. Hemos decidido poner las faltas en los que intentan, con acierto o no, movilizarse contra la indecencia. Yo no sé si son buenos o no, si la ley es más o menos permisiva, si la desobediencia civil y la irritación social son el mejor antídoto contra esta infamia. No creo que sea lo que hay que juzgar: porque lo que hay que juzgar no es la reacción, sino la acción. Conozco a quien se rebela contra los escraches con un principismo moral y legalista que me resulta incomprensible, porque parece más importante desnaturalizar a la oposición que se moviliza que enfrentarse a la causa de la movilización. Así nos va.

El PP no es un partido, es una presunta banda de cobradores, un presunto negocio, un presunto interés

Nos insultan todos los viernes, y el resto de los días de la semana. Nos insultamos a nosotros mismos poniéndonos exquisitos mientras la gente pasa hambre, sufre el horror del abandono, lo pierden todo. Veo la alegría que produce que haya fracasado el supuesto asedio al Congreso el mismo día que se hizo público el infierno del paro, y algunos columnistas y políticos, que no merecen más que el desprecio, minimizaban los datos, y algún miserable hasta cuestionaba su veracidad: hay que tener el alma podrida para predicar a favor del hambre y la miseria; son los de la ‘novedad tributaria’ y la desindexación: la burla de este viernes de esta gentuza. Pero la tienen. Y los otros, los otros pues eso, cargando dialécticamente como los de porra, casco y escudo y neuronas enfermizas. Nos insultan y mientras, nos insultamos entre nosotros, y ellos se ríen.

En España no hay una crisis que se esté combatiendo: En España hay un modelo social al que se ha decidido poner fin. La crisis no es sino el espejismo, la banalización del mal. Ellos hacen su trabajo, más allá de cualquier moral, como lo hacía Eichmann: con meticulosa profesionalidad – y sobrecogedor esfuerzo, en este caso -. Nos insultan subiendo impuestos, bajando servicios, reduciendo derechos, hablando de pijos que gastan y esclavos que deben producir barato e intenso para que ellos consuman. El PP no es un partido, es una presunta banda de cobradores, un presunto negocio, un presunto interés. Una certera mentira ambulante. Una infamia que se pasea por el calendario estafando y engañando a los votantes, persiguiendo a los ciudadanos, degradando a las personas. Hoy, más mentiras aún inacabadas.

Pagamos su crisis y perdemos los derechos, los servicios, el proyecto de vida que nos contaron que podíamos tener. Se acabó la razón del pacto social, se acabó el pacto social. Lo han roto ellos entre los gimoteos de los otros que brincan y patalean para que la ruptura no los deje sin su parcela. Estos ministros de pantomima solo son los kapos del campo de concentración, la voz de su amo. Nosotros no somos más que columnas de desheredados que vamos camino del infierno, mientras señalamos con el dedo a aquellos de nosotros que tienen el coraje y la valentía de decir no, delatando su entereza y delatando nuestra mezquindad y cobardía. Si pusieran, si pusiéramos todos nosotros, la misma voluntad en arrebatar la injusticia de las espaldas de los que sufren…Pero, por Dios, ¿qué les pasa?

Rafa García-Rico – en Twitter @RafaGRico – Estrella Digital

Rafael García Rico

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