viernes, diciembre 2, 2022

Casillas salvó los muebles

Todavía no me llega la camisa al cuerpo de lo que sufrí con el partido de España frente a Croacia. Ganamos, sí, pero lo hicimos  sufriendo demasiado y lo que es peor aún, jugando mal, muy mal. Fue un tostón de partido. Me aburrió el encuentro de los dos equipos, y sobre todo el de la selección española, que no demostró para nada su aureola de campeona del mundo.

España estuvo irreconocible. Fue un equipo inexpresivo, sin ritmo y sin chispa. La lentitud del juego español llegó a ser desesperante. No había velocidad, ni desmarque, ni nada de nada.  Los pases siempre iban al pie; sobró tanto toquecito que no iba a ninguna parte y faltó profundidad.  

Despojado de ese falso patriotismo que tanto impera ahora en el entorno al combinado nacional,  y aunque nos duela, hoy  toca ser crítico con  el pobre juego que la selección española desplegó ante Croacia, un mediocre equipo que supo en todo momento como tenía que jugarnos. Mucho, me temo que ya son muchos los que saben como tienen que jugarnos para hacernos daño. Por esta circunstancia y aunque pueda extrañar lo que voy a decir: La selección debe reinventarse y evolucionar en el modelo. Lo del Tiki-taka, puede que le valga al Barcelona, pero no a la Roja, que aunque no juega como el Barça, sí se le parece mucho. Y al equipo azulgrana ya le han tomado la matrícula, como se ha comprobado en el último ejercicio.

El insistir en tocar hasta aburrir al rival  y entrar por el centro no conduce más que al fracaso. Como ha demostrado frente a Croacia y anteriormente frente a  Italia, los rivales nos esperan atrás con dos líneas de contención y nos dejan sobarla pero donde no hacemos daño. Tenemos posesión y dominio, pero para qué, si no somos capaces ni de tirar a puerta. Durante todo el partido, sólo en dos ocasiones llegamos a tirar entre los tres palos. Los rivales, como decía, ya nos conocen, nos esperan y nos cogen a la contra llevando mucho peligro.

Vicente del Bosque, que sigue siendo el blanco de todas las criticas  que asume con estoicismo, estoy convencido de que va a recuperar las bandas en los decisivos  partidos que ahora se avecinan. Casi siempre suelo estar de acuerdo con Del Bosque, pero en esta ocasión  me  parece que en el equipo español sobra un centrocampista. Prácticamente jugamos con un trivote. Las bandas no existen y hace falta un referente en ataque. Navas es vital para ello; Juanfran es la alternativa lógica a un Arbeloa que defiende bien pero ataca poco; y Xabi Alonso ha llegado desfondado y hasta se ha contagiado de tanto toque cuando su fuerte es el pase largo, siendo mas lógico meter a  Cazorla o Mata. Por no hablar que frente a las defensas estáticas Llorente debe tener sitio.

Todos llevamos a un seleccionador dentro. Dadas las circunstancias y por lo conocido que es el fútbol de la selección española creo que sería bueno que el Vicente Del Bosque introdujese  algunas variantes para sacar de los rivales del guión establecido que tienen sobre le juego de España.

Ante Croacia no jugamos nada bien y es para preocuparse. Y más aun por la parsimonia de un equipo que parecía conformarse con el empate.  Espero que haya sido una mala noche y que todo quede ahí, pero jugando así no vamos a ninguna parte. De momento, sobrevivimos gracias al talento de Iniesta y la infalibilidad de Casillas, que con su gran parada a Rakitic, posiblemente salvó a España del gran batacazo.

En buena medida si estamos en  cuartos de final es por la buena actuación del manchego Iniesta y de Iker Casillas, que estuvo providencial… Fue por ellos y por la vista gorda del colegiado alemán Stark que miró para otro lado en dos jugadas: Una de Sergio Ramos a Mandukic, que fue idéntica a la de Pepe a Alves pero que en esta ocasión –con el mismo árbitro-no hubo ni falta ni tarjeta; y el agarrón de Busquets en  un saque de esquina de Croacia  que  tampoco hizo nada para ganar y eso que solo le valía el triunfo para lograr la clasificación.

España, estuvo mal, no me gustó nada. Me preocupa su estado de forma. Le falta alegría y le sobra parsimonia. Le  sobra tanto centro-campismo y le falta airearse por las bandas y por supuesto jugar con más velocidad.  Así es difícil que podamos volver a ser campeones. La selección española tiene que huir del excesivo ruido mediático, volver  por la buena senda y  recuperar su personalidad…

Esperemos que todo haya sido una mala noche donde los jugadores estuvieron entre tinieblas, al borde del precipicio y sin las señas de identidad que le han distinguido. Seguramente fue un mal sueño…
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Alfonso Celemín

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