miércoles, diciembre 7, 2022

Una disputa en Teherán

Cuando se producen trastornos políticos en Teherán, el tema se entrelaza con cierta frecuencia con el explosivo interrogante de la probable repercusión para Estados Unidos. Y puede ser el caso en una disputa reciente entre el Presidente Mahmoud Ahmadinejad y el Líder Supremo Alí Jamenei.

La figura clave de este desencuentro es Esfandiar Rahim-Mashaei, antiguo jefe de gabinete de Ahmadinejad y se rumorea su elección como sucesor en las próximas presidenciales iraníes previstas en 2013. En los últimos meses se ha rumoreado que Mashaei habría iniciado una ronda de contactos tratando de abrir un canal de diálogo con Estados Unidos.

Este nuevo avance significativo acompaña a los esfuerzos de Ahmadinejad en 2009 por explorar la posibilidad de un acuerdo nuclear con Occidente, esfuerzos rechazados de forma tajante por Jamenei. Paradójicamente, al presidente ultraconservador, célebre por su retórica anti-Israel, también le gustaría llevarse el mérito de un acuerdo que alivie el aislamiento de Irán y que abra una vía de contactos y cooperación más amplios con Occidente.

«Él (Ahmadinejad) está desesperado por tener reconocimiento desde el exterior, y Mashaei va a ser su instrumento», afirma un alto funcionario de la administración.

La inquietud política generalizada que se vive en Teherán es una muestra más de la primavera árabe, un seísmo que sacude Oriente Medio entero. En este clima, tanto Ahmadinejad como Jamenei comprenden que la legitimidad de su régimen cada vez más aislado corre peligro. El círculo de Ahmadinejad parece decantarse a favor del diálogo; Jamenei y los clérigos quieren una postura más enrocada.

Fuentes apuntan que Mashaei habría enviado múltiples señales indicando que quiere reunirse con representantes norteamericanos. Funcionarios estadounidenses afirman que no se ha producido un encuentro, y eso se debe probablemente a que Washington no tiene claro a quién representa Mashaei exactamente ni cuál podría ser su programa para las conversaciones. Aunque el Presidente Obama nunca ha retirado su oferta de diálogo con Irán, podría ser arriesgado por parte de Estados Unidos dialogar con una única facción. Esa es una explicación probable de la cautela estadounidense con los gestos aperturistas de Mashaei.

«Los antecedentes de las relaciones norteamericano-iraníes están jalonados de cadáveres de contactos fallidos, en los que Estados Unidos mantenía contactos con una única facción o un intermediario incapaz de llegar a algo sustancial», afirma un alto funcionario.

Teniendo en cuenta los rumores generalizados sobre los desplazamientos de Mashaei, es probable que Jamenei y sus aliados sean conocedores de sus esfuerzos por abrir un canal con Washington. Una búsqueda en la prensa iraní no revela ninguna información sustancial acerca del diálogo de Mashaei, pero ello podría ayudar a explicar los recientes ataques vertidos por los mulás contra su persona y su patrón, Ahmadinejad.

La confusión pública incluyó la inusual advertencia de Jamenei de que «nunca permitirá ninguna desviación del movimiento de la nación iraní» y un coro de críticas vertidas por importantes clérigos contra Ahmadinejad y sus aliados, a los que se alude en la prensa iraní como «el equipo pervertido». En sesión parlamentaria a finales del mes pasado, el presidente de la cámara Alí Larijani, que también es un notable incondicional de Jamenei, anunciaba: «¡El grupo pervertido nunca tendrá éxito!»

Ahmadineyad boicoteaba los encuentros del gabinete durante 10 días el mes pasado, y cuando volvió la semana pasada, dijo en una muestra de lealtad estar «dispuesto a morir» para defender a Jamenei y que es «un criado del sistema político». Según las informaciones aparecidas en la prensa iraní, el presidente añadía a la defensiva: «La degradación presidencial exige un motivo. ¿Qué he hecho yo?»

La batalla política habría estallado, según estas informaciones, después de que Ahmadinejad y Mashaei trataran de adquirir un mayor control sobre el ministerio de Inteligencia forzando la dimisión de Heydar Moslehi, su director. Pero el 20 de abril, Jamenei se negaba a aceptar la dimisión y Moslehi volvía a ser nombrado director — en inusual reproche público por parte del líder supremo a Ahmadinejad.

Mashaei es descrito como un actor inteligente que, como Ahmadinejad, desconfía del estamento religioso. La antipatía es mutua. Los medios iraníes han informado de que un clérigo cercano a Jamenei que responde al nombre de Mojtaba Zolnour adujo: «Ahora mismo, el presidente real es Mashaei. La injerencia en los asuntos de diversos ministerios y el episodio del Ministerio de Inteligencia son el resultado de su intervención… Esta gente no cree en las autoridades religiosas ni en la Velaayat-e-Faqih (las competencias sobre la administración del estado que adquiere automáticament el clero). Quieren islam sin autoridad religiosa».

Mashaei no es el único iraní que ha indicado el deseo de reunirse con loS estadounidenses. Señales parecidas se rumorea que habrían salido el pasado año de Mohammad Bagher Ghalibaf, alcalde de Teherán y rival de Ahmadinejad próximo a Jamenei. Pero al parecer esta vía no condujo a ninguna parte.

Lo interesante es que las batallas entre los líderes de Irán se producen mientras los musulmanes de Marruecos a Pakistán están poniendo en tela de juicio a sus regímenes y aspirando a tener una mayor autodeterminación. El clima dentro de Irán parece ser diferente, desarrollándose en el antiguo lenguaje de la política religiosa chiíta, pero forma parte del mismo proceso.

David Ignatius

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