lunes, abril 15, 2024
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El Tesoro sube el precio

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Segunda subasta del Fondo de Adquisiciones de Activos Financieros. Los ofertantes de papel crecen en número (de 28 entidades que concurrieron el pasado 20 de noviembre pasan a 37); también crece su apetito: si entonces demandaron por 4.000 millones, ahora han superado con creces esa cantidad. Y la adjudicación ha saltado de los 2.115 millones de euros de entonces a más de 7.200 ahora. Quizá lo más relevante y paradójico sea que si hace tres semanas el Tesoro compró activos con réditos del 3,15%, ahora encarece hasta el 3,75%. El recorte tipos aplicado por el BCE no ha contado nada en este caso. El flujo sigue siendo más importante que el precio.

El balance de estas dos primeras subastas es razonable. El Gobierno ofreció 10.000 millones de euros y ha utilizado 9.350 con precios medios del orden del 3,5%, lo cual significa que no perderá dinero, que podrá financiar esos recursos en los mercados de capitales a costes equivalentes a los ingresos.

La hipótesis de que los deudores, las 31 entidades financieras atendidas en la subasta, no amorticen el crédito a vencimiento y no recuperen los activos entregados en garantía es poco probable. De momento cabe presumir que esta operación de bombeo de liquidez se saldará sin coste para el Tesoro. Así que no conviene sostener (salvo adivinos y demagogos) que el Tesoro haya regalado nada al sistema financiero.

El sistema aplicado está funcionando, sobre todo si los activos entregados se corresponden con los exigidos: nueva financiación de buena calificación.

Queda por verificar ahora la segunda parte de la operación, la referida a los avales para colocar emisiones. Su eficacia debe empezar a notarse pasados unos meses. Con la perspectiva del verano es previsible que el FAAF agote los 30.000 millones autorizados, casi 10.000 este año y el resto el próximo.

En ese tiempo los mercados mayoristas de dinero tienen que volver a funcionar con regularidad, aunque sea con precios más altos (con prima de riesgo) y con condiciones más exigentes.

Si entre las causas de la crisis estaba la financiación fácil y alegre, no puede ahora formar parte de las soluciones. El rigor financiero de prestatarios y prestadores es imprescindible, la alegría crediticia puede ser pan para hoy y hambre luego por mucho tiempo.

El sistema, aun con cierta lentitud, quizá inevitable, empieza a funcionar.

Fernando González Urbaneja

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