domingo, junio 23, 2024
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La Universidad Complutense homenajea a Alfredo Montoya Melgar por sus cincuenta años como Catedrático

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El decano de Derecho, Ricardo Alonso García, explica que este es un acto solemne y emotivo para conmemorar a uno de sus grandes maestros, cincuenta años después de su ingreso en el cuerpo de catedráticos. De acuerdo con él, «este es un homenaje que nace desde la excelencia, pero también y sobre todo, desde el afecto que esta Facultad tiene hacia Alfredo Montoya».

Bromeó Alonso García que de todas las personas reunidas en el salón de actos, Montoya Melgar es «la única persona que le ha visto desnuda». Fue, en concreto, cuando nació, y su padre, de quien Montoya es un declarado discípulo, le levantó recién nacido y diciéndole al homenajeado: «¡Sonríe niño estólido, sonríe!».

Juan José González Rivas, presidente del Tribunal Constitucional, destacó tres perspectivas esenciales de Montoya, como docente, como magistrado constitucional y como persona humana. Entre sus logros académicos y laborales están sus muchas publicaciones, sus libros de referencia sobre el Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, la dirección de 32 tesis doctorales y, desde 2017, año en el que pasó a formar parte del Constitucional, su labor ha sido ingente, con 38 sentencias constitucionales, muchas de ellas alejadas de su línea fundamental de investigación.

Más allá de eso, González Rivas define a Montoya Melgar como «una persona serena, tranquila, estudiosa, ejemplar, discreta… que nos impulsa a todos en la labor diaria», por ser una persona afable que hace posible que reine un ambiente de colaboración entre todos los magistrados constitucionales.

Jesús Gullón Rodríguez, presidente de la Sala Cuarta del Tribunal Supremo, recuerda que conoce a Montoya desde hace unos veinte años, y bromeó que aunque el homenajeado nació en 1937 «mantiene un envidiable estado de forma física e intelectual, en lo que parece una especie de gen positivo o de duende benéfico que afecta a los que integran el mundo del Derecho Laboral». Gullón declaró sentirse orgulloso de haber tenido referentes profesionales y, «sobre todo humanos», como el profesor Montoya.

Yolanda Sánchez-Urán, directora del Departamento de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la UCM, resaltó la «bonhomía» del homenajeado, un concepto que engloba «la afabilidad, la bondad y honradez en el carácter y en el comportamiento», de alguien que durante casi dos décadas fue director de su mismo Departamento, tiempo en el que impulsó nuevas titulaciones universitarias.

Joaquín Garcia Murciacatedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la UCM, también elogió a Montoya Melgar por sus «prestigiosas aportaciones a la ciencia laboralista española, en las que ya se podía advertir su sencillez en el razonamiento, su buen juicio en la argumentación, su inigualable capacidad de ponderación de los intereses en juego y su estilo limpio, clarividente y erudito«.

El propio Alfredo Montoya agradeció, con palabras elogiosas, a todos y cada uno de los participantes en el homenaje y dio también gracias a la vida, «que como en la canción de Violeta Parra» le ha dado tanto. Aseguró que el haber venido al mundo en Madrid en plena guerra civil y el haber sobrevivido «a la penuria y a los bombardeos» le inmunizó frente a posteriores contratiempos que «siempre han resultado, como es lógico, menores«.

En su discurso homenajeó a su vez a su maestro, y «gran maestro del Derecho del Trabajo», que no fue otro que Manuel Alonso Olea, quien le orientó con su «estilo preciso, su cultura no sólo jurídica, su claridad sistemática, su elegancia expositiva y su enorme respeto a la función docente y al alumno» lograron que el Derecho del Trabajo apareciera ante él como el objeto claro de su futuro dedicación profesional.

Más información en Tribuna Complutense de la Universidad Complutense de Madrid

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