domingo, abril 21, 2024
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La apertura de los centros comerciales da vida a Madrid

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Los 101 centros comerciales de la región han regresado en el primer día de la fase 2 con restricción del 30 % del aforo en zonas comunes y del 40 % en locales.

Se agradece tener más opción que las terrazas, abiertas en la fase 1 y algunas ampliadas ocupando zonas terrizas o de aparcamiento, y poder tomar café a cubierto en una nueva etapa, que ha amanecido con temperaturas frescas.

Y también es un aliciente poder hacer compras bajo el cobijo de las grandes superficies y los centros comerciales, cuya apertura es «muy buena noticia» para la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, porque «tenemos a muchos comerciantes en la ciudad que llevaban tres meses sin poder abrir ni vender, pasándolo muy mal».

«Hoy hemos visto a gente que estaba abriendo la persiana y que estaban llorando. Y estas escenas las estamos viviendo porque ha sido muy dura la crisis que han vivido», ha asegurado en la apertura del centro comercial Moda Shopping, en la capital.

A primera hora el reclamo ha sido tibio en este centro comercial, donde abrirán más del 90 % de las tiendas.

Más animada ha estado La Vaguada, el centro comercial más longevo de la ciudad, que ha recibido a los visitantes con claveles, gel hidroalcohólico y una aplicación móvil en la que podrán comprobar en remoto el aforo del centro para acercarse sobre seguro.

«Tenemos un elevado número de visitas esperando que lleguen. Aunque la afluencia sea quizá un poquito más baja, podremos tener unas ventas buenas porque la gente que viene vendrá a comprar», ha pronosticado el subdirector de La Vaguada, Jesús Hernández, que dice que abrirán «todas» las tiendas de un centro que «nunca ha cerrado del todo», por los treinta comercios de primera necesidad que se han mantenido abiertos todo el estado de alarma.

Una de las trabajadoras que regresa al centro del Barrio del Pilar es María, empleada en una empresa de manicura, que afronta la vuelta «con mucho entusiasmo» y con la esperanza de que «se normalice todo y todo vaya fluyendo como hace tres meses».

«A las personas que aún tienen miedo, decirles que estamos trabajando en función de que confíen en nuestro trabajo y vuelvan nuevamente», apostilla María, que no tiene «ningún hueco» libre esta mañana, al igual que sus dos compañeras.

Gracias a la reapertura de tiendas de gran tamaño y las menores restricciones en la hostelería, debido a la posibilidad de acoger clientes no sólo en las terrazas sino también en el interior de los locales, la Comunidad de Madrid prevé que alrededor de 250.000 empleados vuelvan al trabajo en la región.

Cines, teatros, salas de conciertos, plazas de toros al aire libre, autoescuelas y academias, piscinas y gimnasios se unen también, con sus correspondientes restricciones, a la actividad en la fase 2.

Un gran paso para la economía de muchas familias y trabajadores que se hace a veces imperceptible para otros ciudadanos como Silvia, a quien tampoco ha supuesto «mucho cambio» este nuevo peldaño hacia la denominada «nueva normalidad».

Con el trabajo telemático, las fronteras aún sin desconfinar y el auge del comercio online, además del miedo de volver a espacios cerrados, la reapertura se plantea «poco a poco», dice una empleada de una firma textil con presencia dentro de El Corte Inglés de Nuevos Ministerios.

«Se nota» que «muchos» siguen teletrabajando, y también es reseñable la falta de turismo en esta zona financiera de la capital, en la que acostumbraban a llegar a diario «autobuses» con ciudadanos chinos a comprar lujosas marcas, cuenta la joven, o turistas de otras nacionalidades que, aprovechando la cercanía del turístico Santiago Bernabéu, se acercaban al centro comercial.

«Eso desde enero, nada», asegura. El camarero de un establecimiento de comida rápida de este epicentro financiero coincide, y señala tener pocas esperanzas en que la tarde mejore la caja, con unas pérdidas del 60 o 70 % desde que ha podido reabrir.

No espera a los parroquianos que al terminar la jornada se acercaban «a tomar una cerveza», o a los que apostaban por su local para comer entre la variada oferta de restauración de la zona, su gran nicho de mercado, aunque la terraza sirve de resguardo a los pocos que, de momento, han vuelto a las grandes superficies.

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