domingo, mayo 26, 2024
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El polen: el enemigo de la economía japonesa

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El polen es uno de los alérgenos que más problemas producen a nivel mundial. Millones de personas sufren episodios de rinitis, picor ocular y tos durante los meses de primavera, pero los efectos nocivos de estas partículas tan necesarias van más allá de la salud. En el caso de Japón, los altos niveles de polen suponen un lastre para su economía.

2.000 millones en pérdidas cada año a causa del polen

Los famosos cerezos en flor de Japón son un reclamo turístico que consigue atraer a miles de visitantes cada año al país nipón durante la primavera. Pero la presencia masiva de polen en el ambiente es un problema para quienes tienen problemas de alergia.

Japón es, ademas, un país con unos altos niveles de contaminación. La presencia de la “boina” opera también como una barrera para el polen, que acaba concentrado en determinadas zonas, especialmente en las ciudades, agravando todavía más los casos de fiebre del heno.

En consecuencia, cada vez que llega la primavera, las bajas laborales se disparan en Japón. Porque hay miles de trabajadores que están totalmente incapacitados para trabajar debido a los graves problemas que les provoca la presencia masiva de polen en el ambiente.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Japón emprendió una importante labor de reforestación para recuperar el “corazón” verde del país. El problema es que muchos de los árboles plantados por aquel entonces eran cedros y cipreses, que generan grandes cantidades de polen. 

Desde hace unos años, Tokio gasta una media de siete millones de dólares por año para reemplazar estas variedades por otras cuyos niveles de emisión de polen no sean tan altos. Hasta el momento, se han replantado unas 60 hectáreas, pero hay unas 30.000 hectáreas arboladas, y eso solo en la capital. Se estima que esta labor de cambio de unas especies por otras podría tardar entre 100 y 200 años en llevarse a cabo.

Mientras tanto, la economía japonesa pierde unos 2.000 millones de dólares cada año a base de bajas laborales y de la reducción del consumo, porque los consumidores no pueden pasar más tiempo en la calle del estrictamente necesario.

Se espera un año de récord

De cara a la próxima primavera, la previsión es que los niveles de polen se dupliquen con respecto a años anteriores, porque las elevadas temperaturas del pasado verano multiplicaron el volumen de producción de flores de cedro.

Con más polen en el ambiente, los consumidores saldrán menos a comer fuera de casa, a comprar, o a disfrutar de actividades de ocio. Además, algunos trabajadores tendrán que quedarse en casa si su problema alérgico es especialmente grave. Incluso aquellos que pueden trabajar, manifiestan que la enfermedad reduce su productividad, tal y como recogió Panasonic en un estudio realizado en 2020 entre pacientes de fiebre del heno. Todo esto hacer prever una reducción del gasto de 0,7% en el segundo trimestre.

Crece el número de afectados por las alergias

A principios de siglo un 20% de la población de Japón sufría alergia al polen. Dos décadas después, los niveles se han elevado hasta un 40%. Ante la previsión de que los niveles de polen serán esta primavera muy superiores a los del año pasado, ya se están tomando medidas a nivel empresarial y gubernamental.

El proveedor de servicios sanitarios Lafool va a cubrir los gastos médicos y las recetas de los afectados, ofreciendo de manera gratuita pañuelos de papel y gotas para los ojos. Por su parte, algunas empresas han previsto la aplicación de un subsidio para quienes tengan que estar de baja por fiebre del heno.

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