jueves, diciembre 8, 2022

Macrooperación policial contra venta de droga en la Cañada Real (Madrid)

Este grupo se hizo con el mercado de la cocaína y la heroína en el Sector VI de la Cañada Real tras la desarticulación en octubre del clan de Los Kikos, de quien también son familia, según afirman a efe fuentes policiales.

Más de cien agentes han participado en el operativo desde primera hora de la mañana de este martes pertenecientes al Grupo Operativo de Investigación Zonal (GOIZ), la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), Caballería y Guías Caninos.

Los policías han registrado cinco chabolas: dos que servían como puntos de venta de droga de la organización y otras tres que almacenaban las sustancias estupefacientes.

Los agentes se encontraron con fuertes medidas de seguridad al acceder a las viviendas y en el momento de la entrada en uno de los lugares de venta, los encargados estaban quemando la sustancia estupefaciente y dinero en una estufa.

Sin embargo, los primeros análisis realizados han permitido detectar que se trataba de droga.

En los registros se ha incautado cantidades de cocaína, heroína, 22.000 euros en efectivo y dos escopetas -una de caza y otra de cañones recortados- con más de 100 cartuchos.

En el interior de las viviendas los investigadores también han hallado anotaciones y manuscritos sobre la contabilidad de la banda y las distribuciones encargadas por sus clientes.

La investigación continúa abierta y no se descartan futuras detenciones y nuevos registros relacionados con esta organización.

Tras la operación policial, estas infraviviendas, que estaban conectadas ilegalmente a la luz, fueron derribadas por una grúa municipal.

Los seis arrestados llegaban a vender unas 150 dosis diarias de estas sustancias estupefacientes y están acusados de delitos contra la salud pública y un delito de defraudación de fluido eléctrico.

Habían recogido el testigo del clan de los Kikos, desarticulado el pasado 5 de octubre, cuando se detuvo a 14 de sus integrantes.

Los Kikos contaban con el punto de venta de droga con mayor suministro de Madrid, cerca de 200 dosis diarias, y vivían en un complejo completamente bunquerizado con fuertes medidas de seguridad.

El jefe del clan, Kiko, controlaba desde hace siete años el tráfico de la droga de Madrid, desde un «supermercado» donde se embolsaba 300.000 euros.

En los cinco registros efectuados entonces, los Kikos tenían 18 armas de fuego cortas reales con casi 2.000 cartuchos de distintos calibres. EFE

 

M.M.

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