jueves, diciembre 1, 2022

Los psicólogos evalúan a 14.000 alumnos para analizar la salud mental

Los psicólogos españoles han comenzado a evaluar a más de 14.000 alumnos de Educación Secundaria para obtener por primera vez datos y evidencias empíricas que ayuden a detectar y prevenir problemas de salud mental, el mayor estudio hasta la fecha en el contexto educativo a nivel nacional e internacional.

“Con la pandemia se disparó la ansiedad, la depresión, la tristeza, los trastornos de alimentación o las dificultades de retomar las rutina. Todo esto continúa entre los estudiantes y los profesores”, explica a EFE la coordinadora del estudio y decana del Colegio de Psicólogos de La Rioja, Pilar Calvo.

El estudio PsiCE recogerá información sobre problemas emocionales y comportamentales, depresión, ansiedad, afecto positivo y negativo, suicidio, bienestar emocional, autoestima, comportamiento prosocial, consumo de sustancias, regulación emocional, rendimiento académico, calidad de vida, rendimiento cognitivo y funcionamiento social.

En la evaluación, que impulsa la Fundación Española para la Promoción y el Desarrollo de la Psicología Científica y Profesional, en colaboración con el Colegio General de Psicología y las CCAA, participan más de 14.000 alumnos de Andalucía, Galicia, Aragón, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Madrid, Asturias, Murcia, La Rioja y Santa Cruz de Tenerife.

Durante diez sesiones, los psicólogos trabajan con grupos de ocho a diez jóvenes para “hacer conscientes las emociones que tienen” y después se reúnen con las familias -dos sesiones- y con el colegio, explica Calvo, en cuya opinión este estudio “va a significar un antes y un después”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que aproximadamente el 20 % de los niños y adolescentes del mundo tiene trastornos mentales; más de la mitad de éstos se manifiestan antes de los 14 años y casi un 70 % antes de los 18 años.

Después de la evaluación de los adolescentes, cuyos primeros resultados se conocerán después del verano, la intención es extenderlo a las etapas de Infantil y Primaria.

En salud mental, agrega Calvo, “si se actúa correctamente, podemos frenar lo que puede ser el sufrimiento de un potencial trastorno que después se cronifique. Llevamos años advirtiendo de los problemas psicológicos que hay en la infancia y adolescencia y de la importancia de intervenir en el contexto educativo. Muchos problemas no se deben a dificultades cognitivas sino a problemas emocionales y de conducta”.

MUCHOS CENTROS, DESBORDADOS Y SIN HERRAMIENTAS

La cooperativa sin ánimo de lucro Acais, especializada en formación, educación e intervención social, apoya a medio centenar de institutos madrileños donde la covid ha disparado trastornos de alimentación, tentativas de suicidio y, menos conocido, abusos sexuales en el ámbito familiar.

Ante esta situación sin precedentes provocada por la pandemia ¿qué están haciendo los centros?: «Muchos han dicho sigamos con el gel hidroalcóholico, la ventilación, las mascarillas y el plan académico. Su fin es el éxito escolar y no han puesto tanto la mirada en qué le está pasando a los alumnos», explica en una entrevista con EFE Elena Segura, educadora social y una de las fundadoras de Acais.

En definitiva, recalca, sigue primando el éxito académico y el «sálvese quien pueda», sobre todo en Secundaria y en Bachillerato. Algunos centros se han percatado de que sus estudiantes lo están pasando «fatal» y están buscando formación, herramientas, ayuda y asesoramiento, pero «otros no están dando repuesta no porque no quieran sino porque no saben».

Desde el inicio de curso se han multiplicado las tentativas de quitarse la vida, suicidios que se han llevado a término, ataques de ansiedad, estrés, autolesiones y trastornos de alimentación.

La especialista en educación psicoemocional de Acais Comunidad y Desarrollo, cuyos equipos trabajan directamente en las aulas con los alumnos, dan cursos de formación a los docentes y talleres para familias, explica Segura, que recalca que los departamentos de orientación de los centros están ahora mismo más desbordados que nunca.

En general «hay un solo orientador o si el centro es muy grande, con mil o 1.500 alumnos, existe una orientadora y media o orientadora y un cuarto cuando en realidad harían falta tres o cuatro para atender la demanda y poder acercanos a los niños que llamamos invisibles que son tan ‘buenines’ que ni siquiera piden ayuda».

NO SOLO HAY QUE REFORZAR LO ACADÉMICO

Habría que reforzarles mucho más para no atender solo lo académico sino toda la dimensión emocional que «nos está estallando en las narices y que va más rápido que la respuesta que estamos dando».

Segura subraya que este tipo de problemas se han producido siempre, pero no se registraban cuestiones tan «brutales» como el suicidio y el abuso sexual en el ámbito doméstico.

Este año es cuando estamos comenzando a vivir «la resaca del confinamiento»: los adolescentes están empezando ahora a «digerir» todo lo que les ha pasado.

Matiza la educadora social que los niños pequeños parecen más resilientes y donde más se concentran los problemas es en la horquilla de entre 12 y 18 años y, más aún, entre los 14 y 18 años.

Estrella Digital

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