martes, diciembre 6, 2022

Fundadora de Stop Gordofobia: «Nos desprecian porque nos consideran enfermos»

Olga Fernández Barroso

Barcelona, 22 jun (EFE).- La fundadora de la plataforma «Stop Gordofobia», la filósofa y máster en políticas de igualdad Magdalena Piñeyro, denuncia, en una entrevista con Efe, que la sociedad desprecia a las personas gordas porque «las considera enfermas».

Piñeyro, uruguaya afincada en Canarias, acaba de publicar «10 gritos contra la gordofobia» (Ed. Vergara), un libro para romper el silencio contra los cánones de belleza establecidos que ha presentado en Barcelona, donde explica que el título incluye «diez gritos» porque «las gordas estamos cansadas de argumentar contra una pared y necesitamos gritar».

La autora asegura que el libro está escrito «para que la gente delgada y gordófoba empatice», pero también para las gordas, porque «muchas veces se da una visión casi lastimera» de ellas, ante lo que Magdalena Piñeyro proclama: «¡No! ¡Estamos cabreadas y cansadas de ser discriminadas!».

Para conseguirlo, Piñeyro ha apostado por un enfoque íntimo en esta publicación. «Quiero que sea -explica- una exposición muy personal de procesos y pensamientos míos, aunque también hay cosas teóricas, pero sobre todo, cosas personales que me exponen».

Según la autora, la gordofobia la componen «una serie de prejuicios que giran sobre la salud, la moral y la estética».

«La salud justifica que digan que los cuerpos gordos son enfermos, la estética dictamina que son feos y existe un prejuicio moral que dice que los cuerpos gordos no son obedientes y tienden a la desmesura», detalla la autora.

Con esa serie de prejuicios, la filósofa subraya que la autoestima es algo «colectivo», y que si se fomenta un estigma, se fomenta «que un grupo social tenga cero autoestima».

Por eso, Piñeyro defiende «que dejen de decirnos ‘quiérete’ y empiecen a decirnos ‘te quiero’».

«Yo iba por la calle comiendo papas fritas -recuerda- y haciendo un ejercicio de empoderamiento, porque a mí me cuesta mucho comer en público, y una señora mayor se me acercó, me pellizcó la barriga, me tocó y me dijo ‘a ver si dejamos las papas fritas que ya estás lo suficientemente gordita’. ¡No me lo podía creer!».

Además, Piñeyro separa la gordura de la salud: «Yo planteo una ruptura en la que difundir hábitos de vida saludable no tenga que ver con estar gordo o delgado. Primero, porque estar gordo no siempre tiene que ver con tus hábitos de vida y, segundo, que no hay que motivar esos hábitos para adelgazar, sino para estar sana».

«Si una persona adopta hábitos saludables para adelgazar, pero no adelgaza, lo dejará todo automáticamente -argumenta- porque el motivo por el que lo hacía era el de adelgazar. Habría que cuidar el cuerpo porque es bueno y queremos estar bien, no con motivo del peso».

En cuanto a los prototipos de belleza, Piñeyro, especialista en Teoría Feminista, apuesta por «sentirnos bien y punto» porque «el cuerpo es una cosa cambiante», y plantea: «¿Por qué nos tenemos que definir a través del ojo que nos mira? Tampoco quiero que mi cuerpo sea aceptado y se empiece una discriminación a las flacas».

En esa línea, Piñeyro se confiesa «escéptica» con las modelos curvi. «Cuando empezó el tema de las modelos curvi nos dio la sensación de que se propagaba una nueva norma que nos volvía a excluir, en la medida que esa modelo curvi era una chica joven, de curvas proporcionadas, maquillada, complaciente y simpática», explica.

Su plataforma es una de las herramientas que utiliza para luchar contra la gordofobia a través de las redes sociales. «La gente se mueve mucho en esos marcos y nosotras hemos apostado un poco por compartir historias para ver qué nos ocurre y difundir imágenes de cuerpos diversos». EFE

ofb-fjn/mg/srm

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