Martes 16.10.2018

Los tiempos ya han cambiado, como diría Dylan, también en el Partido Popular

Ni consignas como “mujer” ni “experiencia parlamentaria” han podido con la “ilusión”, la “renovación” y las nuevas estrategias de comunicación política que ha incorporado Casado en su campaña.

No podemos abstraernos de que el resultado de este Congreso en un formato en el que se ha estrenado hoy el Partido Popular, tiene elementos comunes a lo que está sucediendo a nivel internacional. Macron inició un proceso que ya parece imparable. Las nuevas tendencias en comunicación y estrategia política están marcando los resultados electorales en todos cuantos países democráticos conocemos. Esto es: lo que represente lo nuevo, la conexión con la realidad, los discursos cercanos, la nueva era, la reconexión con el ciudadano, la capacidad de transmitir ilusión, futuro pero también normalidad. La ruptura con los cánones preestablecidos, la estrategia rupturista con todo aquello que lastran a los Partidos y que los hacen rehenes de su propio futuro. Lo inesperado. Lo sorprendente. El voto por poder decidir. Y esto también ha pasado aquí, al igual que en Italia, Mexico y también en España con Pedro Sánchez. Independientemente del fondo e ideología, lo común son las nuevas necesidades del electorado.

Según los resultados de hoy, Santamaría representaba lo que finalmente los compromisarios, en principio representantes de las bases del Partido Popular querían cambiar. Por una parte, representa la experiencia, la ejecución de las normas del partido, el trabajo y el esfuerzo, sin duda. Pero también, el apadrinamiento del Presidente Rajoy y de sus compañeros de carteras ministeriales. Y como tercer elemento, no menor, representaba el empoderamiento femenino. Sorprendente este último punto que nos ha de llevar a reflexión. Un valor que ella utilizó estratégicamente a lo largo de toda la campaña, no ha sido suficiente unido a lo anterior para ganar estas elecciones internas. Hasta en el discurso de hoy, ha citado a numerosas mujeres del partido (se olvidó de Cospedal, eso sí). Finalmente esto también es feminismo: “igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres” según la RAE. Y en igualdad de oportunidades, Pablo Casado es el nuevo Presidente del Partido Popular.

La unidad la hacía suya en sus discursos Santamaría, intentando una candidatura de integración tras la primera vuelta que enseguida rechazó Casado y su equipo supo reconducir esa situación uniendo a los precandidatos en sus campaña y a los grandes pilares del gobierno del Partido Popular, como Madrid y Galicia. Esta última con Feijoo a la cabeza, sin posicionarse directamente por una “coherencia” que ha mantenido siempre en todos los momentos que, entre presiones, tenía que decantarse.

Pero hoy era el día de los discursos, también de las estrategias. O no? Esto también ha cambiado? Estoy segura.  Hoy Pablo Casado habló de nuevo desde la emoción, desde la capacidad de generar ilusión, de futuro, de libertad, de recuperar la esencia, la frescura. Puso al auditorio en pie con aplausos infinitos. Con un discurso perfectamente estructurado y pensado para emocionar no podría asegurar que cambiara el voto de alguno de los compromisarios, pero tampoco lo descarto. Un discurso para recuperar la pasión, enmarcado en una puesta en escena presidencialista, con un protagonismo de su mujer, también propia de estos nuevos tiempos en Europa, muy habitual en las campañas americanas. Con alusiones a "vosotros, militantes como yo”, a los autónomos, jóvenes, profesores, mayores, agricultores, mujeres…no quedó nadie por citar. Conectó con todos los problemas de su electorado natural, a ese que quiere "recuperar porque el Partido Popular ha vuelto", habló continuamente en plural y entró en la mente de todas las generaciones y conquistó el auditorio que no tuvo más remedio que ponerse en pie y hasta enarbolar la bandera con un Viva España para cerrar.

Por su parte Soraya, hizo de Soraya. “Soy Soraya, la del PP” y comenzó un discurso con un tempo lento, sin conexión emocional, porque ella, como buena opositora quiere controlar los verbos, las frases y hasta las comas. Es un valor incalculable para muchos trabajos, pero quizá no para provocar emoción. La continua justificación de quién era ella y porqué había llegado hasta ahí, siendo "la elegida de las bases", no conquistó. Si a esto le sumamos su gestualidad rígida, contundente y más propia de una réplica Parlamentaria que de un discurso para un momento histórico, SoraYa, no convenció. Desde luego, si releyéramos al gran Lakoff, nos daríamos cuanta de la importancia de la palabra, pero también de la emoción que contiene cada una de ellas. Y si a ello le sumáramos un análisis de la gran psicoanalista americana experta en lenguaje corporal, Amy Cuddy habría mucho trabajo que hacer en ese discurso y en la gestualidad tan característica de Santamaría. Casado no se olvidó de ninguno de los dos.

Ha ganado la campaña que los militantes consideraban la de la valentía, la conexión con la nuevas generaciones, la actualidad, el discurso de la emoción y no sólo de la Institución. Ha ganado quien más ha sabido atraer a todos aquellos militantes o compromisarios, un discurso con declaraciones para contentar a la derecha de la derecha y a los que caminan hasta el centro, citando a Machado. Ha sabido conquistar a los que llevaban tiempo, así lo comprobamos con los datos reales de posibles votantes, sintiéndose alejados del Partido y de sus valores. Sin meternos en la ideología del Partido, desde la perspectiva del análisis de la forma, la estrategia, las acciones, las menciones, la estructura y el discurso, el guión de esta película, la iniciada el 18 de junio por Pablo Casado, se ha llevado el premio a la Presidencia del Partido Popular. Solo el tiempo demostrará, si esas palabras eran solo una ficción o responde a una estrategia propia de un partido con vocación de gobierno.

Los tiempos ya han cambiado, como diría Dylan, también en el Partido Popular