martes 26/10/21

Balotaje en el Uruguay

El domingo el Uruguay elegirá a su presidente por los próximos cinco años. Finalmente, han llegado al balotaje el ex presidente liberal Dr. Luis Alberto Lacalle, con el Dr. Jorge Larrañaga como vicepresidente, y el ancien guerrillero tupamaro José Mujica (tres años ministro de Ganadería del actual Gobierno de izquierdas), acompañado por el Cr. Danilo Astori (ex ministro de Economía). El socialdemócrata Partido Colorado, tercero en la primera vuelta, apoyará al Partido Nacional, en tanto el minúsculo Partido Independiente ha dejado en libertad a sus votantes. El dos veces presidente Julio María Sanguinetti (por el Partido Colorado) intervino en los últimos días señalando por qué debe votarse a Lacalle y no a Mujica.

Desde el pasado 25 de octubre (primera vuelta) hasta hoy, la campaña no ha cambiado demasiado; se intensificara un poco más, en estas dos últimas semanas, tornándose más agresiva. Lacalle (que es más joven, 68 años, en tanto su rival tiene 74) lo ha sentido más, pues el tono ha sido ajeno a su estilo, y más aún al de aquel momento en el que llegó a la presidencia, a los 48 años, cuando su rival era quien luego fuera presidente colorado, el Dr. Jorge Batlle. El antiguo guerrillero (que ahora lleva traje y ha sido recompuesto en su estilo general) utiliza un lenguaje descarnado, vulgar, al que algunos consideran "popular"; y con ese estilo, dicen, ha logrado que el elector le vea como alguien que no está por está por encima de él, con lo cual, aquí, se repite lo sucedido en Venezuela con Chávez, en la Bolivia indígena con Evo Morales, y los argentinos con los Kirchner del otro lado del río Uruguay, todos los cuales, dicho sea de paso, han expresado (en injerencias indebidas) su apoyo a Mujica.

El descubrimiento de un arsenal con más de 700 armas de poderoso calibre, algunas antitanque, pólvora y cien mil balas, que no se sabe a quién pertenecía (el ministro del Interior no descartó la semana que pasó una posible vinculación política de ese "berretín"), y que recordó a todos los tiempos anteriores al militarismo en Uruguay, cuando la guerrilla tupamara actuaba en época democrática, no ha tenido incidencia en quienes pensaban que ese fortuito hallazgo podría hacer mella en el viejo guerrillero, máxime cuando el ex presidente Jorge Batlle pidió, a él y a los tupamaros, que se desligaran (o no) de ese hecho. No pasó nada.

Lacalle, en un último esfuerzo, ha dado a conocer a su equipo económico, donde destacan renombrados técnicos de orientación liberal, y ha prometido derogar el impuesto a las jubilaciones de inmediato y en cuatro años el IRPF. El ex ministro de Economía del Gobierno de Batlle, Isaac Alfie, ha apoyado estas medidas de Lacalle, señalando que sus números "son de hierro" y puede concretarlas. El Frente Amplio, a través del ex ministro Astori (Mujica no habla de temas económicos), creador del IRPF, lo ha defendido señalando que su modificación dejaría renga la economía, en tanto aseguró que se mantendrá la línea de Vázquez.

Un candidato abierto al mundo, conocido en España (es amigo del Rey Juan Carlos y de Aznar), que ha tratado de reavivar ese espíritu evocando los logros de su gobierno abierto, y un antiguo guerrillero con inclinaciones chavistas, son, hoy, los candidatos a presidir al Uruguay desde el 1 de marzo del 2010. Y cinco años más tarde deberán entregar la banda presidencial a quien les suceda, como ha ocurrido siempre, salvo en el negro periodo dictatorial. El director consultor de El País de Montevideo, Enrique Beltrán (hijo de un ilustre político uruguayo, y él mismo una destacada personalidad, habiendo ocupado los más altos cargos por el Partido Nacional), ha reconocido en su columna semanal, con sus jóvenes 91 años, que nunca ha presenciado o participado en una elección como ésta. Y dice: "Lo que creo está en juego en la definición de las urnas es una convivencia nacional en libertad y en tolerancia, o una encogida solo a los que piensan de una misma manera".

Mujica mantiene una ventaja que oscila entre ocho y diez puntos sobre Lacalle: 49 a 40, con un 11 por ciento de indecisos, de acuerdo a los sondeos. Cuando faltan sólo cinco días es difícil que el Partido Nacional (que no tiene mayorías parlamentarias) se alce con el triunfo el domingo. Pero desde ayer Lacalle ha redoblado esfuerzos en Montevideo, en tanto Mujica visita el interior del país. Los decisivos votantes que se procura seducir están situados en el centro del espectro político, y aseguran que son aquellos a quienes no interesa la política.

El voto es obligatorio en Uruguay. Se descuenta la normalidad y total corrección del acto electoral, acorde a la larga y firme tradición cívica y democrática que tiene este país de 3 millones de habitantes, al que Unamuno gustaba llamar "la tierra oriental". El domingo, entonces, hablarán las urnas.

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