Martes 21.08.2018

La venganza de Podemos

Andan los de Podemos -y con razón- enfadados con Pedro Sánchez.  Y es que el nuevo presidente ha tenido guiños con todos, menos con ellos. Ni un solo gesto con la formación morada. No digo yo un ministerio, pero, al menos, él nombramiento de alguien cercano al pensamiento de Podemos. Para algún fino analista, en realidad para muchos, el Gobierno de Pedro Sánchez podría haberlo firmado, sin problema alguno, Albert Rivera. Y de hecho, los mismos dirigentes de Ciudadanos han salido con amables y elogiosas palabras a saludar el nuevo Gobierno socialista.

Pero la verdad es que no debería haberles sorprendido tanto la actitud de Pedro Sánchez y, si me apuras, del propio partido socialista. Nunca se ha distinguido precisamente el PSOE por conformar gobiernos de izquierda. Si echamos la vista atrás, en nuestra reciente democracia en los ejecutivos socialistas aparecen nombres que, en su posterior trayectoria, han dejado muy claro que ni siquiera su discurso fue alguna vez de izquierdas. Y que su final o su actual situación tiene poco que ver con la doctrina del histórico Pablo Iglesias.

No sé todavía si el apoyo de Podemos al PSOE ha sido un acto de ingenuidad, una estrategia perfectamente calculada para el futuro o respondía simplemente a la necesidad imperiosa de desalojar al PP de la Moncloa. Creo, sinceramente, que era lo tercero. Y creo que Podemos sabía perfectamente que sería tratado por los socialistas, una vez conseguido el triunfo de la moción, con el mismo desdén y arrogancia que ha mostrado históricamente el partido socialista hacia la izquierda.

Quiero creer que Podemos habría tenido en cuenta y recordaría lo sucedido en la ultimas elecciones, cuando el PSOE decidió pactar con Ciudadanos sin tener el mínimo gesto, aunque fuera de cortesía, de intentar acuerdos del mismo nivel con Pablo Iglesias. El PSOE siempre ha querido apoyos incondicionales de su izquierda.

De ahí que este gobierno, que tanto ha gustado a unos y otros, no albergue en su seno ni un guiño hacia Podemos, un partido, por cierto, que le ha dado a los socialistas el mayor número de votos necesarios para que la moción de censura salga adelante.

Tengo para mí que esta decisión de Pedro Sánchez es un error. En menos de dos años se verán de nuevo en las urnas y no hace falta ser un tertuliano de postín para intuir que los socialistas van a necesitar el apoyo de otras fuerzas para mantener el poder. Tal vez, entonces, llegue la venganza de Podemos. Y, entonces, los guiños tendrán que ser algo más que un nombramiento cercano a Podemos.