viernes 3/12/21

La UE ante Copenhague: una de cal y otra de arena

Desde el 7 al 18 de diciembre próximos, tendrá lugar en Copenhague la XV Conferencia de las partes sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas, conocida como COP15. En ese esperanzador encuentro de cara al futuro de nuestro planeta, la Unión Europea tiene un importante papel que representar, como hasta ahora lo ha hecho.

En ese sentido, y ante la Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de la próxima semana, los ministros de finanzas y de medio ambiente, en las respectivas formaciones del Consejo, debían tomar decisiones con respecto a la posición común que presentará la Unión en la cita de la capital danesa.

Los primeros en reunirse, el pasado martes, fueron los ministros de Economía y Finanzas que no alcanzaron un acuerdo sobre la financiación del cambio climático, mientras que sólo un día después, ayer miércoles, los ministros de Medio Ambiente sí enviaban una "clara señal al mundo sobre el liderazgo de la UE" de cara a la citada Conferencia sobre cambio climático de la ONU.

El desacuerdo en el Ecofin se produjo a la hora de acordar las cifras propuestas en el borrador de conclusiones como necesarias para que los países en desarrollo recorten sus emisiones de CO2: entre 5.000 y 7.000 millones de euros anuales para el período 2010-2012, y 100.000 a partir del 2020. Datos con los que nueve de los veintisiete Estados miembros no estaban de acuerdo, a la par que exigían que sus circunstancias económicas se tuvieran en cuenta antes de que la UE comenzara a proporcionar ayudas millonarias a los citados países en desarrollo.

Así, al término del Consejo, el ministro sueco de Finanzas, Anders Borg, cuyo país ejerce la presidencia de la UE durante este segundo semestre del año, hablaba de "resultado decepcionante". Sin embargo, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, aunque mostraba la dificultad del acuerdo de Copenhague, afirmaba que ese hecho "no significa que Europa no vaya a seguir liderando los esfuerzos en busca del acuerdo".

Y efectivamente, sólo 24 horas después, los ministros de Medio Ambiente, siguiendo la recomendación de la Comisión del ramo del Parlamento Europeo, establecían el objetivo para el 2050 de reducir sus emisiones de CO2 entre el 80 y el 95 por ciento respecto a los niveles de 1990, y entre un 20 y un 40 por ciento para el 2020, siempre y cuando los demás países desarrollados lo hagan por igual.

Además, se acuerdan limitaciones de las emisiones de la aviación y el transporte marítimo en un 10 y un 20 por ciento, respectivamente, en el horizonte del 2020, en comparación con los niveles del 2005. Y se destaca como punto de referencia el objetivo de un máximo de dos grados centígrados más de temperatura en nuestro planeta.

Después de esta semana en la que la posición común de la UE para la COP15 ha recibido "una de cal y otra de arena", vendrá el Consejo Europeo de los días 29 y 30 de octubre. Quizá entonces se encuentren más puntos en común para la importante cita de Copenhague.

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