viernes 18/9/20

Rajoy, la intriga y Andalucía

Con la designación dedocrática de Juan Manuel Moreno Bonilla como jefe del Partido Popular en Andalucía y futuro candidato a la presidencia de la Junta, Rajoy parece dar por asumida la pérdida definitiva de la plaza. Que, de paso, semejante designación le sirva para mantener entretenidos o enfrentados entre sí a sus subordinados, Soraya y Cospedal particularmente, y a quienes de su partido pudieran hacerle sombra o cosas peores en el futuro, no representa sino la plusvalía de su apuesta. A Rajoy, como se sabe, no le gusta meterse en política, pero sí parece tener un talento natural para estar permanentemente, bien que como una rémora, en ella. A ese talento singular algunos le llaman intriga, superior capacidad para intrigar.

Sin embargo, la indolencia de Rajoy es tan constitutiva y esencial de su persona, que le busca la manera, y se la encuentra, de no tener que intrigar él en persona, que es fatigadísimo, sino mediante el ardid o procedimiento de estimular la intriga en los demás. El que intriga, como el que espera, desespera, de suerte que gracias a ese talento natural es el único en la nave del PP que permanece impávido, relajado, tranquilo, indiferente casi, incluso ante el seguro naufragio que se le avecina. Tanto es así, que no ha tenido inconveniente en colocar en Andalucía a un propio que le garantiza el naufragio absolutamente, cual, por lo demás, vaticinan ya los sondeos electorales más madrugadores.

A Juan Manuel Moreno Bonilla le ha colocado en el PP de Andalucía la intriga, aunque, para el susodicho, algo es algo, pues, dejando a un lado su "trabajo" en el partido, sólo ha estado colocado en su vida de repartidor de pizzas y de camarero en un bar. Nada habría de censurable en ello si no fuera porque en su "curriculum" han ido figurando toda suerte de licenciaturas y "masters" apócrifos, como para justificarse por estar ahí. No hacía falta: cualquiera puede ser jefe en el PP. La prueba está, sin ir más lejos, y sin necesidad de recurrir a más ejemplos, en él.

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