viernes 27/5/22

La orgía de descalificaciones bancarias

Las agencias de calificación de riesgos no están estos días dejando títere con cabeza en el sector financiero español, un sector con tacha de pulcritud y buenas costumbres, que ha presentado en las últimas semanas saneadas cuentas de resultados (no como otros) hasta el punto de colocar a sus dos principales entidades (Santander y BBVA) entre los tres mejores bancos del mundo por beneficios, algo nunca visto.

En descargo, y para no inflar de inmodestia las apreciaciones, hay que decir que ocupar las primeras posiciones en la lista de bancos con más beneficios del mundo se debe bastante más a los deméritos ajenos, ya que la lista de los 50 mayores bancos mundiales está repleta de viejas glorias que han presentado sonoras pérdidas el pasado ejercicio. Pero si resaltar cuando los demás están hundidos es un mérito a medias, también habrá que reconocer que los resultados de los bancos españoles, con importantes crecimientos sobre el año anterior, se han cosechado en un entorno de crisis inmobiliaria similar, o peor, al que padecen los bancos por otras latitudes. Los riesgos inmobiliarios son parte consustancial de las entidades financieras en todas partes habida cuenta de que las hipotecas son un producto universal que las familias utilizan en todas partes para acceder al sano estado de propietario del inmueble en el mora la familia. Estamos en fase de vacas flacas para el negocio inmobiliario y ello ha afectado a todas las entidades financieras del mundo porque en todos los grandes países desarrollados la crisis de las valoraciones inmobiliarias es patente.

Esa imagen idílica que hemos cultivado en los últimos meses, y de la que tanto han presumido los dirigentes políticos del país, de que contamos con el mejor sector financiero del mundo, o uno de los mejores, está sufriendo un serio acoso y puesta en discusión debido a los numerosos informes que han emitido en estos últimos días diversos servicios de análisis (todos ellos de bancos de la competencia, también hay que decirlo) y algunas agencias de calificación de riesgos. La ofensiva recalificadora de las agencias de ráting ha pasado ya por otros muchos países antes de llegar a España, cosa lógica, de forma que los bancos de Estados Unidos se encuentran con calificaciones desastrosas desde el otoño pasado y los bancos de otros países desarrollados han ido cayendo poco a poco en los cestos de menos prestigio entre los que manejan las agencias. El cesto de los mejores es hoy, a la postre, un reducto en el que tienen cabida varias entidades españolas y alguna extranjera, contadas estas últimas con los dedos de una mano, caso de Barclays, entre los grandes, pero poco más.

Tanta avalancha de calificaciones a la baja merece al menos tres valoraciones. La primera, que la rebaja de las calificaciones de las entidades españolas (en algunos casos, más que rebaja, ha sido anuncio de "perspectiva" de rebaja, es decir, un aviso de que a la vuelta de algunas semanas o meses la valoración puede empeorar, ya que la perspectiva anunciada en los dos grandes bancos es "negativa"), implica un recorte de un escalón entre la larga escalera de méritos, de forma que entre los 20 o más escalones con los que las agencias califican a sus clientes con riesgos de mercado, la rebaja de las entidades españolas se ha traducido en un descenso del escalón cuarto al quinto en algunos casos, aunque en otros están algo más para abajo, pero siempre dentro de la zona de entidades solventes, sin apenas presencia (sólo hay una entidad en esta situación) en los escalones denominados de la "deuda basura" o de difícil recuperación por parte de los inversores. Es decir, el recorte de las valoraciones es como si a los que tenían un sobresaliente les bajaran a un notable.

Una segunda cuestión a considerar es la del necesario análisis comparativo, ya que una cosa es bajar un escalón en la lista de méritos y otra es bajar cuatro o seis de golpe, como les ha sucedido a la mayoría de los bancos de países desarrollados, que a estas alturas se encuentran bastante por debajo de la mayor parte de las entidades grandes y medianas españolas en cuanto a solvencia se refiere.

Una tercera valoración atañe a los dos grandes bancos, que en España representan un tercio del sector, peso nada desdeñable, además de su presencia en numerosos mercados extranjeros con posiciones relevantes en algunos de ellos. A los dos grandes bancos, las agencias de calificación aún no se han atrevido a tocarles, cuando las rebajas han sido generalizadas en el grupo de los 50 mayores bancos mundiales. Es un hecho bastante significativo. La agencia Standard & Poor's, que es la mayor de las tres grandes a calificadoras de riesgo, ha dicho este miércoles que los dos grandes bancos podrían ser objeto de rebaja en su valoración. Quizás estén esperando a ver los resultados del primer trimestre. Es una perspectiva que puede cumplirse o no, aunque casi siempre se consolida tal y como se anuncia cuando se dice que la "perspectiva" es "positiva" o "negativa". La rebaja de un escalón parece, por lo tanto, probable.

Pero, en otro orden de cosas, la moderación con la que las agencias de rating están modulando las rebajas de calificación de las entidades financieras españolas, incluso en lo que se refiere a los dos grandes del sector, con descenso de las valoraciones mucho menores que en las entidades de otros países, no acaba de encajar con la trayectoria bursátil que en las últimas semanas están registrando los bancos españoles, tanto los grandes como los medianos. ¿Tiene sentido tanto castigo para las cotizaciones, que en algunos casos supera el 70% en poco más de un año? Cabe dudarlo. Pero es así, en cualquier caso, como lo considera el mercado.

La orgía de descalificaciones bancarias
Comentarios