jueves 17.10.2019

El dinero del Fondo de Reserva

El Fondo de Reserva de la Seguridad Social ha superado los 60.000 millones de euros de patrimonio acumulado en fecha reciente, según acaba de asegurar el máximo responsable del organismo público. Los rendimientos que obtiene este fondo son modestos ya que el patrimonio lo tiene invertido en títulos públicos, que proporcionan una rentabilidad no muy superior al 3% anual. En los nueve años iniciales de existencia del fondo (recibió sus primeras dotaciones en el año 2000), el rendimiento de las inversiones ha superado los 6.500 millones de euros, una cifra que como es lógico ha ido en aumento ya que cada año venía siendo mayor el volumen de recursos que manejaba, aunque haya disminuido el nivel de los tipos de interés. Los rendimientos de los últimos meses han permitido redondear unos rendimientos que habrán alcanzado ya los 8.000 millones de euros acumulados desde su fundación. Es decir, de cada 60 euros que tiene el Fondo de Reserva en su patrimonio, unos 52 euros proceden de las aportaciones con cargo al superávit anual de la Seguridad Social y otros 8 de la rentabilidad obtenida en todos estos años al invertir ese dinero en el mercado, generalmente de renta fija.

Este año, sin embargo, el Fondo de Reserva afronta circunstancias muy diferentes. De entrada, va a ser el primer ejercicio en el que las aportaciones de la Seguridad Social se van a hacer esperar y cabe incluso la posibilidad de que no existan. Cada año, el superávit de la Seguridad Social se ha ido destinando a abastecer las arcas de este fondo con el que el ente público quiere garantizar las percepciones futuras de los pensionistas, complementando de este modo, cuando sea preciso, el tradicional sistema de reparto, es decir, pagar a los pensionistas actuales con las cotizaciones que abonan los pensionistas del mañana (las cotizaciones sociales de los trabajadores en activo) y cuando las cotizaciones no alcancen a pagar las prestaciones económica, para eso está el Fondo de Reserva, para cubrir los pagos.

Este año, la debilidad de la economía se ha dejado sentir en las expectativas de ingresos del fondo, ya que a la altura del mes de noviembre aún no ha entrado dinero de las aportaciones de la Seguridad Social procedentes del superávit, como era habitual en otros ejercicios. El año pasado, por estas mismas fechas, el Gobierno había decidido ya y anunciado a bombo y platillo dos aportaciones de 4.700 millones de euros cada una, la primera en febrero y la segunda en junio, en total 9.400 millones de euros. Este año no se han producido aportaciones y, ante la incertidumbre presupuestaria y económica general, los responsables de la Seguridad Social han optado por esperar a que acabe el año para tomar una decisión. Más en concreto, la decisión se tomará a la vista de los datos de cierre de noviembre, de modo que en pocas fechas se debería tener una idea de lo que va a suceder este año con la aportación al Fondo de Reserva.

Esta decisión dependerá en principio de la cuantía del superávit final de la Seguridad Social, que de momento (cierre de octubre) ronda los 14.000 millones de euros. La previsión para aportación al Fondo era, cuando se elaboraron los Presupuestos de la Seguridad Social para el año 2009, de algo más de 8.000 millones de euros. Resulta sospechoso que no se haya realizado ninguna aportación a cuenta de esta previsión, ya que el superávit de la Seguridad Social, aunque ha disminuido respecto al del pasado año en torno a un tercio, sigue ofreciendo cierta holgura para hacer frente a los 8.000 millones de euros de aportación prevista al Fondo de Reserva. O, cuando menos, para realizar una aportación parcial de unos 4.000 millones de euros, como ya se hizo en anteriores ejercicios.

La hipótesis de una ausencia de aportación este año, por primera vez en la historia del Fondo de Reserva, sería por lo tanto una mala noticia para los futuros pensionistas, es decir, para los trabajadores que en teoría se habrán de beneficiar en el futuro de esta especie de paracaídas con el que cuenta la Seguridad Social para cuando el imparable aumento del envejecimiento de la población ponga en dificultades el equilibrio financiero del actual sistema de reparto, que nutre sus pagos con los ingresos procedentes de las aportaciones por cotizaciones sociales. Será además una mala señal para el grado de seguridad en el sistema de los futuros pensionistas. Con el riesgo de que en el año 2010 las expectativas de mejora del Fondo de Reserva de las pensiones empeoren aún más debido al descenso adicional del empleo, que terminará por erosionar el superávit que, de momento, ha logrado defender la Seguridad Social.

Comentarios