viernes 13.12.2019

España frente a Marruecos, ¿audacia o continuidad?

Los ministros de Exteriores españoles han querido pasar de puntillas por el conflicto del Sahara, el mismo que ha estallado en su momento álgido a Trinidad Jiménez recién llegada. Asegura la ministra que el hecho de que se mantengan las conversaciones y la reunión entre Marruecos y el Frente en Nacionales Unidas es positivo, porque "es urgente que por la vía del dialogo encuentren ya una solución”.

Pero cuando Jiménez aterrice el próximo jueves, a su vuelta de la gira por Latinoamérica, tendrá que asumir encontrar parte de la solución y trasladarla a las partes. Su ministerio, por cargo de conciencia histórico, es parte del proceso. Jiménez vuelve a España y se encuentra al Frente Polisario señalando 11 muertos, 700 heridos, casi 160 desaparecidos, un campamento arrasado, cerrado a cal y canto, donde arden las tiendas, los coches, y veremos que más cuando por fin entren la decena de periodistas españoles que esperan a que Marruecos levante el cerrojado. A estas horas, no sabemos qué pasa, dónde está la verdad, pero sí quién la oculta y quién se convierte así en primer sospechoso.

El asalto militar marroquí al campamento saharauhi sorprende a Jiménez en su terreno conocido, Latinoamérica, visualizando aún más la asignatura pendiente que le espera, el mundo árabe. Los cuatro años como responsable de relaciones políticas con América en el Psoe hacen que ese terreno esté abonado. La foto con Evo Morales es un ejemplo. Se conocen y saben qué les unen las relaciones empresariales españolas como segundo país inversor de Bolivia. Una visita convencional de conversaciones previsibles.

Sin embargo, el pueblo árabe le es prácticamente desconocido. Se estrenó precisamente con su homólogo marroquí arremetiendo contra los medios españoles y la cobertura de las reivindicaciones del mar de jaimas que a 15 kilómetros del Aaiún reclaman derechos sociales desde octubre. Jiménez mantuvo el tipo y calló. A los pocos días el periodista de TVE Antonio Parreño y Eduardo Marín de la Cadena SER fueron golpeados cubriendo un juicio de siete activistas saharauis. El resto, ha ido a peor.
 
Las decisiones políticas a las que se enfrenta, sumado a la prepotencia de Marruecos,  son complicadas. Tampoco se lo van a poner fácil. Tiene que mediar con la vista puesta en los cuatro ejes que pasan por las relaciones con Marruecos; las familias reales, la frontera que mayor conflicto en materia de inmigración genera, las exportaciones y el contencioso hispano marroquí de Ceuta y Melilla.

Según asegura un politólogo conocedor del conflicto, “las personas son muy importantes en estos casos. La credibilidad de los cargos, la complicidad que estableces con alguien que ha ido al hospital a ver a los heridos, a tu casa a cenar, a ver las infraestructuras de las partes enfrentadas... Moratinos, históricamente y antes de ser ministro, había mimado estas relaciones. En el caso de Jiménez, desde Marruecos y desde el Frente Polisario es lógico que se pregunten quién es, el por qué del cambio, y qué va a representar de nuevo. La ventaja es que los recién llegados igual hacen preguntas que otros no hacían”.

Así que, recién llegada, debe asumir moderar el debate desde Europa, y al tiempo, fijar una estrategia en la UE donde ambas partes, Marruecos y Frente Polisario, compartan recursos. El Sáhara no puede convertirse en un nuevo Gaza. Buscar fórmulas donde Marruecos y Frente Polisario puedan encontrarse. Evitar el riesgo de que esta última ofensiva violenta marroquí derive en conflicto armado.

Los cinco grupos ya han pedido la comparencia de Zapatero en el Congreso. Lo hará la ministra de Exteriores la semana que viene. La pregunta ya está grabada en el trámite parlamentario; ¿Qué postura va a adoptar el gobierno ante los sucesos que se desarrollan por las protestas de la población del Sáhara en territorio bajo administración marroquí? Jiménez tiene dos opciones, la continuidad en la forma de manejar un conflicto paralizado desde hace años, del que apenas conoce las rutas diplomáticas, o buscar la audacia y el giro político que intente desbloquear el conflicto. ¿Hacia dónde irá Jiménez? Esperemos que, haga lo que haga, evite el recrudecimiento y los muertos de cualquiera de las partes.

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