miércoles 13.11.2019

Tortas a repartir

Hay nervios en la calle Génova porque tienen noticia de que se van a hacer públicas nuevas conversaciones grabadas de dirigentes valencianos incursos en casos de corrupción. No de Rita Barberá sino de otros, que en la mayor parte de los casos ya han sido expulsados del partido hace tiempo. Pero aunque hayan sido expulsados, sus delitos sean sobradamente conocidos y el PP haya pagado un alto precio electoral y político por ello –más bien presuntos delitos mientras no sean juzgados-  no es lo mismo leer toda una serie de datos sobre casos que indignan a cualquiera, o escuchar a quien ofrece detalles sobre esos casos, que oir a sus protagonistas cambiando impresiones sobre sus “hazañas”.  

Es como escuchar la transcripción de una conversación grabada sin conocimiento de los interlocutores: por muy inocente que sea, verla negro sobre blanco se convierte en algo que produce una incomodidad inconmensurable. Un calificativo que, en una conversación, no tiene absolutamente ninguna importancia, por escrito se convierte en una descalificación absolutamente hiriente. 

Quizá esas conversaciones valencianas ya hayan trascendido cuando lean estas líneas. Para el PP van a suponer un nuevo golpe, porque le faltará tiempo a la oposición para esgrimir nuevamente que con ese partido no se puede ir ni a la esquina. Como si fuera el único partido con casos de corrupción… Este jueves, también han caído chuzos de punta en el PSOE con las peticiones del fiscal para Griñán y Chaves. Y que es hay tortas para todos, a repartir. Para desgracia nuestra. Aunque algunos hacen como si la historia no fuera con ellos, solo con los otros.

Los que presumen de no ser “casta” y equiparan ese término con la ambición personal y los privilegios, bien que han caído en esos malos modos. El espectáculo de nepotismo en Podemos sería un escándalo si no fuera porque hay empeño de muchos medios en callarlo, como se ha pasado página muy pronto al caso vergonzoso de un Echenique pagando solo 300 euros a un cuidador y sin darle de alta en la seguridad social. Y no hablemos del espectáculo vivido estos días, con la lucha por las portavocías en las comisiones del Congreso. Que no nos tomen por tontos: no se trata de tener más o menos voz, como intentan explicar, sino que un presidente o vicepresidente de comisión, o un portavoz, gana bastante más dinerito que un diputado de a pie. Casta.

Muy gordo lo que ha pasado con Rita Barberá y con Soria, y muy gordo lo que está pasando dentro del PSOE, partido destrozado por la mala gestión, la soberbia y la ambición personal de Pedro Sánchez. A elogiar la valentía de Fernández Vara al decir en público lo que otros solo se atreven a decir a en privado, que se corre a gorrazos a quien levanta la voz. Incomprensible la actitud de Susana Díaz, que no da el paso que algunos esperan porque le asustan las primarias. Ha hablado después de un tiempo de silencio para decir no a gobernar con 85 escaños, no a un gobierno de Rajoy y no a terceras elecciones. ¿Cómo se come eso? A un dirigente político se le exigen decisiones, no que ponga encima de la mesa un sudoku con trampa, sin solución.

El día que compareció Guindos en la comisión de economía del Congreso el lleno era total. Incluso acudió Pablo Iglesias, no podía desaprovechar los “directos” de las teles y radio. En cuanto finalizó el apartado dedicado a José Manuel Soria, la mayoría de los diputados abandonaron la sala. Era cuando el ministro en funciones tenía que informar sobre lo que de verdad importa, la financiación de este país, lo que exige Bruselas, la financiación de las comunidades autonómicas, la fiscalidad … Lo que afecta a todos y cada uno de los ciudadanos.  

La “huida” de los diputados demuestra lo mucho que les importan los españoles. 

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