domingo 15.12.2019

Zapatero espera que sus problemas acaben en enero

El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, acaba de declarar que es muy posible que "se haya acabado la recesión". Sus palabras optimistas y esperanzadoras coinciden con los pronósticos de recuperación económica y relanzamiento del crecimiento que se atisban en las primeras potencias europeas, con Alemania y Francia a la cabeza. Ello mejorará las expectativas españolas por más que nuestro país permanezca en el furgón de cola de la Unión Europea, y que las previsiones optimistas no permitan anunciar la salida de España del campo de la recesión hasta la próxima primavera, en el mejor de los casos.

Es en este escenario en el que el presidente Zapatero hace sus cálculos y sitúa su estrategia para la recuperación electoral del PSOE y de su dañado liderazgo personal, que está siendo objeto de un fuego graneado y certero que le llega desde todos los frentes de la política, aquí incluidos sus aliados en el Parlamento y numerosos dirigentes de su partido y ciertos medios afines -como el Grupo Prisa- que están pasándole factura al presidente por la crisis del Estatuto catalán, su presidencialismo autocrático, y por su claro favoritismo a sus amigotes de la comunicación, los de La Sexta y Mediapro, entre otros, que ayer anunciaron la puesta en marcha de su TDT de pago al amparo del reciente decreto ley del Gobierno.

Zapatero y su entorno saben que les espera un trimestre dramático porque subirá el paro, se destruirán empresas, crecerá la tensión social y casi todos los indicadores económicos irán a peor. Y porque la subida de impuestos tendrá un impacto electoral negativo para el PSOE, de la misma manera que el Gobierno deberá pagar un alto precio para conseguir los votos que va a necesitar para aprobar los Presupuestos del 2010. Y además les queda por sortear la esperada sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña y sus efectos políticos y electorales en el territorio catalán y el resto de España.

Todo esto es así y presenta el escenario de un desierto inhóspito y con altas temperaturas políticas que Zapatero, su Gobierno y su partido deberán pasar a lo largo de los próximos tres meses camino de la playa primaveral del año 2010. Momento en el que el presidente pretende relanzar su liderazgo al abrigo de la presidencia europea de la UE, con la ayuda y la visita de Barack Obama a España, y un sinfín de cumbres y encuentros internacionales del más alto nivel. Un espectáculo mediático y diplomático tras el cual se darán a conocer los primeros síntomas de la recuperación económica española y del final de la recesión, con la recuperación del empleo y del optimismo con el que piensan acallar las denuncias de sus adversarios de la oposición. Y, a partir de ahí, reiniciar su recuperación electoral.

Éstas son las cuentas que se hacen en el palacio de la Moncloa, donde ya se han vivido otros momentos de crisis importantes como la ruptura, por ETA, de la tregua negociadora, o los tiras y afloja del Estatuto catalán. Y donde se tiene la impresión de que el poder, en España, es mucho poder, y no les falta razón, porque el presidente Zapatero, además del control absoluto de su partido -convertido en un páramo donde no hay mas liderazgo que el de Leire Pajín-, tiene en su mano los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y una ingente capacidad de influencia y control sobre la banca, las grandes empresas reguladas por el Estado -eléctricas, energéticas, aeronáuticas y de telecomunicaciones-, así como los grandes medios públicos y privados de la comunicación.

Y además saben que si el gobierno desgasta y sufre las inclemencias de esta crisis, más desgasta -como le dijo Andreotti a Guerra- el estar sentado en la oposición, que es donde hace más frío. Por si fuera poco todo esto, en el PP permanecen en sus puestos de combate intrigantes habituales de Madrid, y su liderazgo no es precisamente de rompe y rasga. Aunque, a pesar de este escenario, este cuento de la lechera monclovita se puede quebrar si la crisis económica no enseña en primavera signos inequívocos de recuperación. Y, sobre todo, faltará por ver si el jumbo del poder monclovita y del liderazgo de Zapatero podrá, en esa su soñada primavera, levantar el morro y salir del picado mortal hacia el que navegan. Porque parece claro que su rumbo actual apunta a un aterrizaje forzoso o una catástrofe, y porque una vez que se pierde la magia del poder y que se empieza a declinar en todos los sondeos electorales con una tendencia negativa permanente, suele ser muy difícil que todos los platos rotos se logren recomponer y que Zapatero se pueda recuperar del final de su impostura y de su probada incapacidad.

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