sábado 14.12.2019

El PP puede estallar

Si continúa así la crisis de autoridad en el PP, puesta en evidencia por la rebelión de sus barones y la incapacidad del presidente del partido, Rajoy, para tomar decisiones claras frente a la permanente revuelta y el 'caso Gürtel', al jefe de los populares y de la oposición un día de éstos le va a estallar el PP en sus manos. Porque el peligroso juego del inmovilismo y la huida de los conflictos y de las situaciones embarazosas acabará muy mal. Y ello aunque las encuestas electorales le den al PP una ventaja de cuatro puntos por encima del PSOE, que ya veremos en qué se queda dentro de dos años y medio si la economía mejora, mientras siguen los problemas en el seno del PP.

Así, Rajoy, después de humillarse ante Camps en Cuenca, o de callar ante Sirera en Cataluña, o ante los avisos de Basagoiti en el País Vaco, se acaba de topar con otro desafío de la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre. La que ha pasado de su estrategia de firmeza y ni un solo paso atrás en el 'caso Gürtel', con la excusa del secreto sumarial, a su retirada paulatina del centro de la escena del crimen de 'Gürtel', pactando Aguirre con los tres diputados madrileños que están imputados, López Viejo, Martin y Bosch, su pase al grupo mixto de la Asamblea Madrileña y disfrazado todo ello de expulsión del grupo popular -otro tanto ha hecho con los concejales imputados de los pueblos de Madrid-, para aparentar que ella toma decisiones que ni Rajoy ni Camps son capaces de adoptar.

A Rajoy todo esto le da igual, ni le va ni le viene, "allá ellos", dirá, pero en el conjunto de los ciudadanos va calando la sensación de profunda orfandad por culpa de un Gobierno incompetente que lleva el país hacia el desastre económico y social, y de una oposición inexistente y marcada por los casos de corrupción, ante los que son incapaces de reaccionar. Con el agravante para Rajoy de que una gran parte de los medios de comunicación afines a la derecha española, y estrechamente relacionados con Aguirre y Zaplana, van a por todas contra el propio Rajoy y contra Camps, aunque ello beneficie a Zapatero, como le beneficiaban los disparates de la conspiración del 11-M, y la soflamas de la COPE y otras radios minoritarias de extrema derecha.

Los mismos medios ante los que Rajoy y su equipo directivo se humillan sin el menor pudor, a la espera de que les ofrezcan un respiro jaleando ante sus narices las recientes encuestas que lo colocan como posible vencedor de las elecciones generales del 2012. Sin entender Rajoy que, precisamente, el horizonte de su victoria es lo que más temen los conspiradores, y por ello y ante esa eventualidad prefieren que siga Zapatero. Y no digamos Aguirre que, en caso de victoria de Rajoy, vería liquidada su carrera política.

Lo que acaba de hacer la presidenta madrileña es un montaje pactado con los imputados de su partido, a los que mantuvo durante meses en el cargo, a los que deja en el grupo mixto y sin expulsarlos del PP, para aparentar así que ella reacciona frente a los escándalos de 'Gürtel' y para crear problemas a Camps y a Rajoy. Cuando todo el mundo sabe que la corrupción así como el espionaje político tienen otros escándalos por explotar en la Comunidad de Madrid, desde donde Aguirre no deja de atacar a su propio partido con un descaro y desvergüenza impensable en cualquier organización política, salvo que ese partido esté liderado por Rajoy.

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