lunes 16.12.2019

Más de once años en la Red

Mientras asistimos a las grandes guerras mediáticas en las que Zapatero ha presumido de independencia frente al poder del Grupo Prisa, cuando lo que ha hecho el presidente ha sido solamente cambiar de poderoso o de caballo, y, tras abandonar los colores de la cuadra que lidera Cebrián, se ha subido a lomos de los corceles de La Sexta que habitan las cuadras de sus amigotes, los Roures, Barroso y Contreras. Mientras ocurre todo esto, otros editores mucho más modestos y, por supuesto, más independientes, como los que habitan en la Red de Internet, luchan dentro de la crisis y bajo el mayor de los desprecios monclovitas por ganarse un lugar ajeno a todos los poderes políticos y económicos de distinto signo y color.

Y en esta batalla desigual, ESTRELLA DIGITAL llega hoy a su número 4.000, lo que certifica más de once años de cita diaria con los lectores, en pos de un periodismo independiente que ha sufrido, a lo largo de nuestra ya dilatada y enriquecedora historia, los embates tanto del PP de Aznar como del PSOE de Zapatero, sin que uno ni otro hayan querido darle alas al periodismo de internet, precisamente porque es difícil de controlar. Mientras que con los grandes editores, con mucho poder y dinero de por medio, al final suelen arreglarse, como acabarán arreglándose Zapatero y Prisa aunque sea con la captura, por el monclovita, de la cabeza de Cebrián.

En la España de hoy no hay editores, empresarios independientes, sino que han sido los periodistas los que se han lanzado a la Red sin más red que su trabajo y su esfuerzo. Pero esta Red es ya una realidad demasiado poderosa y una herramienta de presente y futuro sobre la que planean los grandes de la comunicación en un tiempo en el que, en España, las únicas novedades de empresas periodísticas emergentes son las que emanan de los sectores más reaccionarios de la derecha. Y todas ellas con un marcado sometimiento a los más rancios sectores confesionales de la Iglesia católica, más o menos disfrazados de modernidad, pero nada que ver con periodismo de verdad y la libre opinión que siempre han despreciado los nuevos curas camuflados de periodistas y profesionales del pelotazo y el enriquecimiento oscuro a la sombra del poder, con el PSOE o con el PP (los Solchaga o Rato, qué más da).

Nada nuevo bajo el sol, pero ahí quedan 4.000 días de periodismo en este mágico mundo de internet donde fuimos primeros y pioneros como diario exclusivamente electrónico español, recogiendo el ejemplar testigo de El Independiente, que sufrió los ataques mortales del felipismo, y navegando en estas páginas digitales como una segunda intentona para garantizar un espacio creíble, de libertad y con capacidad de influencia, algo que algunos han intentado evitar. Y aunque dice el dicho popular lo de "a la tercera va la vencida", esta segunda fase podemos decir con orgullo que no ha estado nada mal sino muy bien, a pesar de algún golfo que la ha pretendido dañar o adulterar. Y ello a pesar, también, de las dificultades que ahora soportan, por la crisis económica, todos los medios de comunicación y especialmente aquellos que van a su aire y en pos de la libertad.

Y no presuma Zapatero de que bajo su mandato hay más libertad porque es absolutamente falso. RTVE está a su servicio, como Telecinco, Antena 3 TV y La Sexta, y las respectivas cadenas de radio, y pronto firmarán la paz con Prisa a nada que los hermanos Gabilondo se tomen un buen café sobre el féretro político de Cebrián. Además, a pesar de sus discursos sobre ese cambio del modelo de crecimiento y del I+D+I, Zapatero ha sido el primer presidente en recortar la publicidad institucional a los medios de internet y lo lleva a gala, despreciando a los profesionales de la Red, que además han quedado excluidos de las grandes oportunidades informativas, y también de su presencia en los espacios de debate de RTVE porque las cuotas siguen primando al papel.

Cuatro mil números de ESTRELLA DIGITAL en la red es todo un récord no sólo en España sino en el periodismo digital de habla hispana en todo el mundo. Puede ser el logro de una gran segunda etapa de libertad. Y ahora vamos a por la tercera, que será la vencida, o la invencible. Ya lo verán.

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