jueves 12.12.2019

Las "Gracias" del PP aprenden a mentir

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ha declarado que no hay problemas ni discrepancias entre Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre a propósito del posible relevo de la presidencia de Caja Madrid. Además de tomar por tontos a los ciudadanos y a todos los medios de comunicación, la señora Cospedal ha mentido con la misma facilidad con la que lo hizo en el cese de Ricardo Costa en Valencia, lo que anuncia que estamos ante nuevos y poco respetables modales de comportamiento público de muy destacados dirigentes del PP.

En contra de lo que ocurre en las democracias consolidadas, especialmente en el mundo anglosajón, en España la mentira de los políticos forma parte de la vida pública española sin que ello tenga coste político, administrativo o judicial para quienes, desde cargos con responsabilidades de gobierno o administración pública, mienten de manera desvergonzada al conjunto de los ciudadanos. Aquí incluidos los dirigentes de los partidos políticos, que dicho sea de paso reciben altas ayudas económicas del Estado.

Ocurre que algunas mentiras de gobernantes políticos tienen además una trascendencia efectiva en la vida política y ciudadana, como ocurrió con las de Aznar y su Gobierno a propósito de Iraq, la autoría de los atentados del 11-M, el Prestige o la huelga general, lo que más adelante pagó duramente el Partido Popular con la derrota de Rajoy en las elecciones generales del año 2004.

Zapatero no ha perdido el tiempo ni tampoco la oportunidad de sumarse al tren de los mentirosos y ha mentido sobre la negociación con ETA, sobre el Estatuto catalán, la guerra de Afganistán, la crisis económica, los trasvases, la inmigración, la subida de los impuestos, etcétera. Y sorprende que, desde el Gobierno, el ministro Blanco se haya atrevido a citar a Nixon para pedir a Rajoy que dimita por las que considera que son sus mentiras a propósito del 'caso Gürtel', olvidándose de las grandes mentiras de Zapatero.

Pero ahora hemos asistido, ante noticias de relevante actualidad, a una serie de mentiras directa e indirectas de destacadas dirigentes del PP, como son la secretaria general, Cospedal, la portavoz del PP en el Congreso, Sáez de Santamaría, y la vicepresidenta del Congreso, Pastor, todas ellas echando balones fuera, huyendo de la verdad y ofreciendo explicaciones y excusas no verdaderas, lo que daña el prestigio y la credibilidad de tres personas de gran preparación política, jurídica y técnica, y con una brillante carrera en la vida política y un largo futuro por delante.

Desde luego, las tres "Gracias" del PP, que están aprendiendo a mentir, y por eso se les nota tanto, no le llegan a los tacones a la reina de la mentira popular, que es Esperanza Aguirre. Pero no deberían seguir por ese camino ni sobre el 'caso Gürtel' y el cese de Costa, donde nadie en la dirección del PP ha dicho la verdad, ni sobre los desafíos de Aguirre en Caja Madrid, ni sobre la verdadera política del PP en relación con el aborto, etcétera. Y lo decimos desde el mayor respeto y con la mayor preocupación, porque si el camino de la mentira evidente y descarada lo abordan las personas en las que se adivina la renovación y la regeneración del PP, pues entonces mal, muy mal futuro, tiene este equipo y en consecuencia el partido.

Además, aunque en España no se asumen responsabilidades políticas con el cese o la dimisión por las mentiras de los gobernantes y dirigentes públicos, al final los ciudadanos suelen hacer justicia en las urnas, como pasó con los gobiernos de González y Aznar. Y como le puede ocurrir a Zapatero si las cosas van como van. Incluso a Rajoy si la mentira, unida a una ausencia de proyecto claro, y de autoridad en el seno del PP, acaban minando, en un inútil intento de huida hacia delante, la credibilidad del PP.

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