sábado 4/12/21

Tres golazos de Zapatero al PP

El disfrute del poder desgasta al partido que lo ejerce, y en plena crisis de la economía de manera más contundente, como le ocurre al Gobierno español de Zapatero, y lo demuestran las últimas elecciones europeas y los sondeos sobre intención de voto de las últimas semanas; el más reciente del diario El País sitúa al PP tres puntos por encima del PSOE. Pero, como decía el italiano Gulio Andreotti, "más desgasta la permanencia en la oposición", máxime si como le ocurre al Partido Popular los que deberían liderar la alternancia en el poder sufren una crisis interna de liderazgo y cohesión. Una crisis que devalúa su acción política porque les obliga a ocuparse más de sus problemas internos que de los problemas de España, que son muchos y afecta a importantes sectores de la sociedad, empezando por el paro.

Y ha sido, aprovechando la debilidad y crisis interna del PP, cuando desde su Gobierno Zapatero ha conseguido en los últimos meses tres triunfos de suma importancia para recomponer su liderazgo y dañada credibilidad, por más que sigan pendientes los problemas derivados de la crisis económica y del paro. Tres triunfos que Zapatero ha conseguido sorprendentemente con la ayuda del PP: el País Vasco; el plan de rescate financiero de bancos y cajas de ahorro; y la financiación autonómica. Tres triunfos que, por una parte y especialmente la que se refiere a la financiación autonómica, le dan a Zapatero la estabilidad política parlamentaria que necesita su mayoría minoritaria en el Congreso de los Diputados, para empezar de cara a los Presupuestos del Estado para el 2010 que se debatirán el próximo otoño.

En el País Vasco, y después de muchos y graves errores del Ejecutivo en las fallidas negociaciones con ETA, Zapatero ha rectificado su posición y ha conseguido hacerse con la presidencia y el control del Gobierno vasco en el beneficio de Patxi López, gracias al apoyo parlamentario del PP, que sólo ha conseguido la presidencia de la Cámara de Vitoria y que no puso, como debió, la condición de recuperar la Diputación de Álava, o de participar en el Gobierno vasco. Y todo ello en aras del interés nacional español y del deseo del PP de desalojar, a cualquier precio, a los nacionalistas vascos de la presidencia de Ajuria Enea.

Algo parecido les ha ocurrido a los populares con la aprobación -únicamente con los votos del PSOE y del PP- del plan de rescate financiero para bancos y cajas de ahorro, sin que los populares impusieran condiciones de control al proceso o recibieran, como una contrapartida, la invitación a participar en el debate del sistema de financiación autonómica, que Zapatero llevó en el máximo secreto y a medias con Cataluña, y que está íntimamente ligado a la crisis financiera y, en consecuencia, con la crisis de la economía y los futuros Presupuestos del 2010, como lo ha denunciado, a toro pasado, el responsable económico del PP, Cristóbal Montoro.

Además, en todo el proceso negociador del nuevo sistema de financiación autonómico, el que sin duda es el tercer y más importante triunfo político de Zapatero, no ha existido nunca una posición unánime del PP, y muchas Autonomías que están gobernadas por los populares han ido a su aire y a lo suyo, en vez de unificar criterios y presentar un único negociador. Con lo que Zapatero, además de asegurarse la estabilidad parlamentaria para lo que le resta de legislatura, han infringido una severa derrota política al PP, que se ve en la posición contradictoria de aceptar las mejoras financieras que les ofrezcan a sus Autonomías, mientras rechazan el plan oficial de la nueva financiación. Un rechazo que no tendrá consecuencias políticas.

¿Dónde ha estado el PP y su líder Rajoy en estas tres citas? Ausentes por dos motivos: porque llevan demasiado tiempo festejando la victoria en las elecciones europeas y el cambio de signo en las encuestas electorales, y ya se han creído que lo de ganar las elecciones generales del 2012 es "coser y cantar", y se equivocan; y porque la crisis interna del PP sigue y crece por causa de los escándalos del 'caso Gürtel', que no saben resolver ni aparcar y que está abriendo la batalla en torno al liderazgo de Rajoy.

En cuanto a los tres golazos que Zapatero le ha marcado al PP, con ayuda de su propia defensa, hay que reconocer la habilidad del presidente, por más que le ha resultado bastante fácil porque la financiación autonómica -en la que se ha tenido que humillar ante ERC- y el plan de rescate los ha logrado, o pagado, Zapatero con fondos del Estado. Los mismos con los que espera marcar un cuarto gol político antes de marcharse de vacaciones si logra un pacto, aunque sea de mínimos, entre sindicatos y empresarios. Algo que no parece muy fácil al día de hoy pero que no conviene descartar.

En todo caso, Zapatero se ha ganado el descanso estival, y aunque se llevará el suspenso electoral de Galicia y de las elecciones europeas, está preparado para contraatacar a la vuelta del verano en el otoño caliente que le espera, y que le conducirá a la notoria presidencia semestral de la UE a principios del 2010, un momento diplomático estelar -el acontecimiento planetario, según Leire Pajín- en el que el Gobierno espera que se inicie la recuperación de la economía y que el crecimiento empiece a ser una realidad.

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