domingo 08.12.2019

El Gobierno navega, la oposición espera

En un proceloso mar preñado de sorpresas y serias dificultades, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero navega sorteando los peligros y gana un tiempo precioso con rumbo a la playa salvadora que ellos creen que está en el paraíso de la presidencia de la Unión Europea que se iniciará, por seis meses, el día primero de enero del 2010, gran "acontecimiento planetario" como lo definió meses atrás Leire Pajín. Por su parte, la nave nodriza del PP (en la que conviven a regañadientes distintas sensibilidades y líderes del partido) permanece fondeada y a la espera de arreglar las averías internas en un tiemplo convulso de la vida política, económica y social española, en el que una oposición unida, con buen liderazgo y mejor equipo y proyecto, tendría todas las oportunidades de asomarse al escenario electoral español con las mejores expectativas posibles y no sólo con un tibia ventaja que sus adversarios sitúan en la inclemencia de la crisis económica.

El Gobierno va sorteando a duras penas los escollos a su alcance. Primero fueron los Presupuestos Generales del Estado, ahora la crisis del Alakrana, y al fondo la posibilidad de un pacto entre sindicatos y patronal -al menos en los convenios laborales- sin que la oposición lleve la iniciativa ni pueda intervenir en estas cuestiones fundamentales, aunque justo es decirlo: en el debate de Presupuestos Rajoy estuvo bien, y en lo del Alakrana primero con un paso hacia delante y luego dos hacia atrás. Mientras que en la cuestión del pacto social entre sindicatos y oposición todo apunta que algún acuerdo habrá, aunque incompleto, y ello le permitirá al Ejecutivo presumir de que se avanza en el pacto social, mientras siguen regando los "brotes verdes" de la recuperación económica con noticias positivas que llegan de otros países, por más que España siga inmersa en el pozo del paro y de la recesión.

Las maneras erróneas y confusas con las que el Gobierno ha gestionado la crisis de los piratas somalíes es otro ejemplo que anima a quienes creen en la necesidad de una alternancia en el poder, porque una vez más quedó en entredicho la incapacidad de ciertos gobernantes, y en este caso la ministra Chacón, que ha sido desplazada por Moratinos como portavoz del Gobierno en esta crisis para evitar mayores problemas, o para que nadie le pregunte a la titular de Defensa qué hacen nuestras tropas en Afganistán y por qué no están en las costas de Somalia.

Naturalmente, quien no le va a hacer semejante pregunta a la Chacón es el PP, partido que por mera cuestión ideológica -hay que estar donde manden los americanos, piensan ellos- apoya la presencia española en la guerra de Afganistán con menos motivos y verdades que las que sobre este conflicto ofrece el Gobierno al día de hoy.

Pero nuestra oposición es así, está a la espera de que el poder le caiga en las manos como llovido del cielo y sin darle un palo al agua. Además creía que ya estaba empatado el partido de la corrupción de 'Gürtel' con la corrupción de Santa Coloma, y se han llevado la sorpresa de que el PSOE valenciano les ha presentado una querella contra Camps, sus consejeros y contra el PP de esa Comunidad. Y todo eso mientras Zapatero le llama a Rajoy y le pide por el bien de España y de los marineros apresados que el PP se sumerja en la ley del silencio que el Gobierno espera imponer sobre el Alakrana para que nadie diga que se rindió ante las exigencias de la piratería somalí. Y en eso de imponer silencios el PP es un partido experto, como lo ha anunciado semanas atrás Camps en Valencia y recientemente Rajoy en Madrid.

A pesar de todo hace falta la oposición y bueno sería que Rajoy, una vez que ha conseguido una tregua en las luchas cainitas del PP blandiendo su derecho a redactar las listas electorales, hiciera una profunda reflexión, una vez que los problemas madrileño y valenciano que pusieron en entredicho su autoridad y la cohesión del partido no están acabados sino aparcados. Y sobre ello ha dado su opinión Manuel Fraga, el presidente fundador del PP. Y aunque Camps y Aguirre sigan ganadores en sus encuestas respectivas de Valencia y de Madrid, la verdad es la verdad y el fin electoral no debería, de ningún modo, justificar los comportamientos inadmisibles y desleales tanto para con el PP como para con el conjunto de la sociedad.

La nave renqueante del Gobierno va entre la niebla y sacudidas de un mar agitado y traicionero, pero va. Por su parte, el barco de la oposición está con las velas al pairo, fondeado en nadie sabe dónde y arreglando las vías de agua que los pasados días estuvieron a punto de hacerla zozobrar. Unos y otros parecen resignados a su posición y esperan con ansiedad la tregua de la Navidad. El Gobierno porque sabe que tras las fiestas llegará su estreno europeo en la escena internacional, y la oposición porque no se cansa de tanto descansar.

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