lunes 16.12.2019

El Ferrari de Rajoy

La imagen de Francisco Camps fugándose de la clausura de la convención del PP en Barcelona y dejando plantado a Mariano Rajoy para pasearse con Rita Barberá en un Ferrari en Valencia ha devaluado el segundo intento de Rajoy de exhibir su autoridad y la unidad del Partido Popular, de la misma manera que Esparanza Aguirre le estropeó, días atrás, con su desafiante ausencia, el comité ejecutivo del PP donde Rajoy anunciaría el final de su infinita paciencia. ¿Se imagina alguien que desplantes como éstos podían ocurrir en los tiempos de la presidencia de Aznar en el Partido Popular?

Unidad y limpieza, he aquí el mensaje de la convención barcelonesa del PP. E imaginamos que para no oír la referencia a la limpieza, Francisco Camps se sumergió en el estruendo del Ferrari valenciano, huyendo del discurso de Rajoy y de su foto de la unidad, y sumando todo este desplante a sus problemas de corrupción y desobediencia a la presidencia del PP. E igual hizo Esperanza Aguirre, por la parte de "la unidad" que a ella le toca directamente.

En realidad, para lo único sirvió la convención del PP fue para que Rajoy y su equipo se exhibieran ante el aparato del partido (base de su legitimidad y fuente de su poder), y advertir a sus enemigos interiores de que no tienen nada que hacer, porque Rajoy está decidido a "aguantar lo que le echen" y eliminar de las listas electorales al que se subleve (como lo insinuó en Madrid). Y además presume ser el líder único de un partido con un solo proyecto, como lo subrayó Cospedal al inicio del festejo, para darle un garrotazo a Aznar, al que ostensiblemente han excluido de la convención, evitando que hable alto y claro sobre todos los grandes problemas de la vida nacional.

Las grandes cuestiones del momento político español, sobre las que nada se dijo, ni se propusieron. ¿Qué dijo Rajoy de las presiones nacionalistas contra el Tribunal Constitucional que debate el Estatuto catalán? Obviedades, eso de hay que dejar trabajar a los jueces -¿para qué sirven los políticos?-. O cuál es su posición sobre la crisis del Alakrana: cero. Pudo decir "nosotros nunca hubiéramos traído a los piratas y, ahora, ya los habríamos devuelto". Pero no, ni eso. Y Sobre la fracasada guerra de Afganistán: nada, tampoco. Podría exigir resultados y una fecha para la retirada de las tropas españolas, pero Rajoy nunca dice nada. Y sobre la reforma del mercado laboral: ¿cuál es el modelo de contrato de trabajo del PP? No existe, para que no digan que pide el despido libre. De la crisis económica sólo dicen: menos gasto y menos impuestos, y eso es todo. Ni sobre la ley del aborto, que tanto excita al ala derecha de su partido, nada se dijo en la convención del PP, salvo las declaraciones de siempre de apoyo a la familia y al derecho a la vida (y otra ocurrencia: la de adoptar antes de nacer). Y eso ¿qué quiere decir? ¿Y de la excomunión con la que amenazan los obispos? No se sabe. Menos se sabe de la postura del PP sobre la persecución del idioma castellano en territorio catalán. Aquí Rajoy escapó con una mala respuesta: lo malo es imponer o prohibir un idioma, que puede leerse como una crítica a la Constitución porque obliga a la enseñanza del castellano.

Todo son generalidades y huida permanente de la realidad porque el brujo particular del PP les ha dicho que no hay que hacer nada, sino esperar que se hunda Zapatero. Eso sí, les ha dicho también que tienen que liquidar a sus adversarios internos, y por esa labor sí que está Rajoy -y su trabajo le ha costado-, porque ha llegado a la conclusión de que si no los elimina alguno de ellos se hará con el poder del PP y se convertirá en el beneficiario de los errores de Zapatero.

En cuanto al futuro del PP en Cataluña, Rajoy ha anunciado que su sueño es lograr una situación -de partido bisagra sin poder- como la que tiene el PP en el País Vasco, donde gobierna el PSOE y ellos lo sostienen gratis total, mientras Zapatero gobierna en España. Lo que no parece una solución ideal para el PP. Además, si el objetivo es pactar con CiU, ¿cómo logrará Rajoy un acuerdo con Mas sobre el Estatuto y el derecho de enseñanza en castellano? Basta ver lo que les pasa en Canarias, comparten Gobierno con CC y sus socios de Coalición Canaria son los que salvan a Zapatero en las votaciones de Madrid.

A la vista de lo que ocurre en la España de Zapatero y de sus nacionalistas de la geometría variable, al PP le queda una oportunidad: lograr la mayoría absoluta en el 2012. Pero para eso hace falta un liderazgo fuerte, un partido cohesionado y un proyecto político claro y decidido, y nada de eso existe al día de hoy, como dice Aznar, aunque Zapatero esté en sus horas más bajas y la crisis económica le dé alas -cortas e insuficientes, al día de hoy- al PP. Alas para revolotear, pero no para planear y atacar en picado la captura del poder. Rajoy no puede hablar de limpieza y unidad en ausencia de Camps y de Aguirre, las imágenes del Ferrari valen más que mil discursos y lo han vuelto a ningunear.

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