miércoles 11.12.2019

Berlín

Emocionante vigésimo aniversario y celebración, en la capital alemana, de la caída del Muro de Berlín, con la emocionada presencia de todos los líderes de Europa y Estados Unidos, representados por Hillary Clinton. Los que asistieron a un concierto, dirigido por Baremboin y en el que actuó el tenor español Plácido Domingo, atravesaron la puerta de Brandeburgo y, tras unos emotivos discursos, presenciaron una simbólica reproducción de la caída del muro de la vergüenza, emblema del llamado Telón de Acero y de la Guerra Fría que durante tantos años separó a todo el continente europeo y, en este caso, al pueblo alemán.

Alemania, y con ella el mundo libre y democrático y Europa a la cabeza, celebra el veinte aniversario de la caída del Muro de Berlín y el comienzo de la reunificación del país, así como el fin del bloque comunista que lideraba la URSS y la recuperación de las libertades y la democracia en la Europa del Este. Sin duda un acontecimiento histórico que ha permitido el final de la llamada Guerra Fría y el inicio de una larga de paz en todo el continente europeo, con trascendencia en todo el planeta, en la que Estados Unidos asumió en solitario el liderazgo mundial en los últimos veinte años, mientras la Europa unitaria del Tratado de Roma ampliaba fronteras y se encaminaba hacia la Unión que ahora estrena el Tratado de Lisboa.

La paz y la libertad se abrieron paso a través de los cascotes del Muro de Berlín y un tiempo nuevo y esperanzado, marcado por la globalización, la llegada de las nuevas tecnologías y la sociedad mundial comunicada en la red de internet permitieron creer que estábamos al comienzo de una era de coexistencia y prosperidad.

Pero los años transcurridos y los nuevos desafíos en otras áreas del planeta nos han devuelto a una cierta incertidumbre, como se ve en la crisis económica internacional, que atenaza a Europa y especialmente a las naciones del Este que recuperaron su libertad. A la vez otros nuevos conflictos que emanan de Oriente Próximo han puesto en jaque la paz mundial, especialmente tras los ataques terroristas de Al Qaeda a Washington y Nueva York, y por la desproporcionada y errónea respuesta del Gobierno americano de George W. Bush con la guerra de Iraq y el conflicto en curso de Afganistán.

¿Dónde estamos? El mundo sigue inmerso en el drama de las desigualdades sociales y territoriales, con la novedad de la aparición de nuevas potencias emergentes -China, India y Brasil- y la llegada a la Casa Blanca del Barack Obama que tantas expectativas ha levantado en su país como en el resto del mundo con su discurso a favor de la paz y la desnuclearización, así como de una diplomacia multilateral para poner fin al belicismo unilateral de Bush que rompió lazos con la "vieja Europa" -como la llamó despectivamente su aguerrido Rumsfeld- y que ahora permite imaginar un tiempo mejor mientras se busca una salida a la guerra de Afganistán y fórmulas mágicas para el eterno problema del Oriente Próximo, el nudo gordiano de la nueva crisis internacional.

¿Dónde está España en estos acontecimientos? El presidente Zapatero ayer asistió a la efemérides de Berlín, en compañía de sus colegas europeos, y se prepara para presidir la Unión Europea del hoy recién estrenado Tratado de Lisboa durante el primer semestre del 2010. España apoyó la reunificación de Alemania -bajo el Gobierno de Felipe González, como lo ha reconocido el canciller Kohl en estos días-, mientras otros países como la Gran Bretaña de Thatcher o la Francia de Mitterrand se resistían o dudaban. Y España ha recuperado su pasión europea tras los errores atlantistas de los gobiernos de Aznar que involucraron a nuestro país en el inicio de la mentirosa guerra de Iraq de Bush, con el pobre argumento de que nuestro país, por primera vez, estuvo con los grandes -Estados Unidos y Gran Bretaña en la famosa cumbre de las Azores-, pero lamentablemente en el lugar equivocado, como luego se ha podido comprobar.

Ayer la vieja Europa y Estados Unidos festejaron su amistad en presencia de los mandatarios de Rusia, liderados en tan emocionante aniversario por Mijail Gorbachov, el auténtico artífice de la caída del Muro, que recibió un nuevo y merecido homenaje con el que se ha puesto un punto y seguido al tiempo de paz y prosperidad que merece el Viejo Continente y en el que los españoles tenemos, por Historia y por derecho, mucho que aportar, amén de felicitarnos por este aniversario que constituye un verdadero canto a la paz y a la libertad.

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