domingo 08.12.2019

Lo del 'Alakrana', de mal en peor

Mientras Zapatero pide silencio a familiares de los marineros secuestrados, a la oposición, a los medios de comunicación y a los propios rehenes para que no relaten su angustiosa situación -y no creen al Gobierno problemas con la opinión pública-, la ministra Carme Chacón, máxima responsable de esta catástrofe política, no para de desvelar datos y estrategias del Gobierno, poniendo en peligro la libertad y vida de todos los rehenes. Y provocando más confusión de la que existe a propósito de la posible puesta en libertad de los piratas encarcelados en España, que, en la opinión de la ministra, tienen que ser juzgados por la Audiencia Nacional para que luego cumplan condena en Somalia. Y ¿ese procedimiento cuánto dura?

Pero al mismo tiempo la señora Chacón anuncia medidas para evitar que el dinero del rescate llegue a los piratas, y lo dice para que se enteren de ello los secuestradores, con la misma soltura con que días atrás anunció que sabía con detalle dónde estaban retenidos los marineros trasladados a tierra por los secuestradores, poniendo en riesgo sus vidas o propiciando que fueran trasladados a otro lugar. Y por supuesto, unos y otros no cesan de contar a todo el que quiera oírlos que están trabajando sobre el terreno los espías españoles, con la intención de avisar a los piratas de su presencia y de la preparación de una posible operación de asalto del buque, la que sería la última decisión en caso de ruptura de las negociaciones.

En medio de semejante caos político, jurídico y administrativo, Zapatero ha pedido a todo el mundo silencio y cooperación, cuando son los miembros del Gobierno los que no paran de dar ruedas de prensa -Moratinos, Chacón, Caamaño-, con el presidente a la cabeza diciendo que ya "estaba encauzado el problema", lo que constituía un mensaje de victoria para los piratas.

Esto no puede seguir así, y allá la oposición si permanece callada ante este caos político y de indiscreción del Gobierno, pero los medios de comunicación no se van a callar. Bastante han hecho ya con admitir que los dos piratas que están en España, y que fueron traídos a nuestro país por la decisión del Gobierno, se vuelvan de rositas a su país como consecuencia de un brutal chantaje sobre la vida y la libertad de treinta y seis españoles.

Lo más grave de esta situación lamentable está en que Zapatero preside y coordina todo este embrollo, haciendo gala de su proverbial capacidad para la improvisación. Y todo ello después de que la vicepresidenta De la Vega abandonara el gabinete de crisis para un viaje a Argentina sin sentido ni la menor necesidad o explicación, y mientras Moratinos y Chacón se disputan el protagonismo del desconcierto nacional. Y si no fuera porque está de por medio la vida y la libertad de los rehenes habría motivo suficiente para que la oposición le presentara al Gobierno una moción de censura por su absoluta incapacidad.

Al final, y en contra de lo que dicen los ministros y el propio enredador del juez Garzón, va a resultar que el misterioso abogado de los piratas es el que muestra más agilidad y sentido común para lograr su repatriación y abrir de una vez por todas a los secuestrados la puerta de la libertad. Seguimos a la espera, mientras los marineros y sus familiares siguen en la desesperación.

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