sábado 14.12.2019

'Alakrana', ¿qué hace Zapatero?

Nos dice desde el barco Alakrana el capitán de la nave secuestrada -así lo ha declarado a Radio Euskadi- que el presidente Zapatero está actuando y que los dos piratas encarcelados en España volverán a Somalia y ello va a permitir la solución del conflicto. No sabemos si esto es así, pero si es para salvar la vida de los españoles, estamos de acuerdo, y desde luego era hora de que Zapatero apareciera en la escena, porque, para empezar, no entendemos por qué ningún ministro o secretario de Estado no se ha trasladado a Kenia o a Somalia para ocuparse del secuestro del Alakrana y de su tripulación, a la vista de la gravedad del problema y la alarma que ya sufren la tripulación secuestrada, sus familiares y la ciudadanía española. Tampoco se entiende que la vicepresidenta De la Vega se haya puesto al frente de un gabinete de crisis y poco después se haya marchado a Argentina. Ni se explicó por qué la ministra Chacón, que parecía dirigir la estrategia, ha sido sustituida por el ministro Moratinos como portavoz del Gobierno.

El Gobierno parece más preocupado por silenciar las críticas de la oposición que por el propio 'caso Alakrana', y por ello hemos visto en las últimas horas a la vicepresidenta De la Vega y a los ministros Rubalcaba y Blanco hacer duros reproches al PP porque el primer partido de la oposición denunció los graves errores del Ejecutivo en el desarrollo de esta crisis que, desde luego, son flagrantes. Incluso antes de la captura del barco porque España no dio la orden, como lo hicieron otras naciones de nuestro entorno, de embarcar soldados armados en los buques de pesca que faenan en esa zona.

Luego siguió el espectáculo particular del juez Garzón y de la Fiscalía, con el grave error del traslado a España de los piratas capturados; más adelante, las confusas noticias sobre lo que estaba pasando en el barco, hasta que los propios secuestrados y sus familias dieron la voz de alarma, y ahora todos estamos pendientes de un hilo y de una estrategia que consiste en creer que el dinero será todo lo que esperan los piratas para liberar a la tripulación del Alakrana y que, al final, renunciarán a exigir que regresen sus compañeros encarcelados en España, lo que todavía está por ver.

¿Y si no hay acuerdo y empeora la situación en el barco? Entonces habrá que temer o intentar lo peor: el asalto armado al buque secuestrado con el riesgo que ello incluye tanto para la tripulación española, como para los comandos de asalto, que imaginamos andarán muy cerca de su objetivo y preparados para intervenir. Han pasado demasiados días y ojalá que todo acabe pronto y bien, pero el espectáculo que está ofreciendo el Gobierno deja mucho que desear y, en cierta manera, se asemeja al desconcierto que ya apareció en sus rostros cuando ETA rompió la tregua con la bomba de Barajas, o cuando la crisis económica que negaban les estalló en la cara.

Vamos a ver qué hay de cierto en lo de la intervención de Zapatero en esta crisis y en lo del posible envío a Somalia de los piratas encarcelados –y si esto es posible sin romper la legalidad-, porque lo importante en todo esto es que la tripulación del Alakrana regrese pronto a España. Pero si esto no es así al final será necesaria la intervención militar en dos frentes: en el barco y en tierra, en el lugar donde reside el jefe del clan de los piratas, que es el que dirige y controla toda la operación. Aunque, insistimos, ojalá que no haya que llegar al uso de la fuerza; pero si hay que utilizarla, cuanto antes mejor, no vaya a ser que ocurra algún desastre mayor.

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