jueves 12.12.2019

'Alakrana', catástrofe de la Chacón

Es absolutamente inadmisible y grave irresponsabilidad que la ministra de Defensa, Carme Chacón, desvelara ayer a los medios de comunicación de todo el mundo que el Gobierno español sabe "exactamente" dónde están los tres marineros desembarcados del pesquero Alakrana por los piratas que los mantienen secuestrados, y que su Ministerio está actuando en la zona con los servicios de información y tiene preparadas tropas para intervenir. Una información innecesaria y que es fácil de imaginar pero que, puesta en boca de la ministra, constituye una gravísima indiscreción que podría provocar reacciones violentas de los piratas -que reciben la información de España- contra los marineros y los pescadores españoles secuestrados. Por ejemplo, ¿qué ocurriría si esta noche los piratas trasladan a los desembarcados a otro lugar?

En la larga crisis del Alakrana el Gobierno y el juez Garzón no han podido hacerlo peor. El juez Garzón nunca debió exigir el traslado a España de los piratas somalíes que fueron capturados en el Índico por el Ejército español, ni la ministra Chacón ni las Fiscalía debieron aceptar la pretensión del juez, empeñado como siempre en lucirse en todos los medios de comunicación y convertido en parte de un problema de difícil solución que tiene en vilo a toda España, y no digamos a los marineros secuestrados y a sus familias.

Además se dio la impresión de que el Gobierno se resistía a pagar el rescate con urgencia, quizás para rebajar el precio, y que se han perdido horas muy importantes, sobre todo las primeras, para una operación militar urgente, ya que los piratas empiezan a desesperarse y a dar muestras de un nerviosismo peligroso que tiene aterrorizados a sus rehenes.

Han pasado demasiados días. Y mientras los pesqueros de otros países ya llevaban militares armados en España estamos en la fase de entrenamiento de mercenarios, después de haberse negado la oportunidad de embarcar a marines españoles, tras varios cambios de estrategia y de opinión. Estamos ante otro error de la ministra de Defensa, Chacón, que está aprendiendo el oficio a base de disparates y que fue nombrada para el cargo que no merece sólo por ser amiga de Zapatero. Y un cargo de semejante responsabilidad no se puede entregar a una principiante que no tiene capacidad política para ello, como ya lo demostró cuando anunció, por su cuenta y de espaldas a los aliados, la retirada de Kosovo, entre otros muchos errores.

La segunda parte de esta crisis recae sobre las espaldas de Garzón, el juez que hacía la vista gorda con Otegi y sus compinches durante los días de la negociación con ETA, y que ahora, ante un verdadero estado de necesidad, se ha interferido, él por su cuenta, en el caso y ha exigido el traslado de los piratas capturados a territorio español, lo que debió ser rechazado tanto por el Gobierno como por la Fiscalía, al menos mientras durara el secuestro.

Vamos a ver cómo se desarrollan los acontecimientos, pero las noticias del traslado a tierra a tres marineros españoles, y las amenazas de muerte que han proferido los jefes de la banda si no se libera a sus compañeros presos en España son muy malas y no presagian una fácil solución. Aunque cabe esperar que, ante el empeoramiento de la situación, el Gobierno empiece a reaccionar con la intensidad y la premura que requiere el caso. Sobre todo guardando la discreción que requiere la ocasión.

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