domingo 22/5/22

Otro gato llega a casa

Éste es un problema al que tienen que enfrentarse algunas personas que llevadas por sus sentimientos y por su afecto a los gatos tratan de recoger a un felino abandonado y llevarlo a casa, donde ya “reina” otro ejemplar que puede no estar dispuesto a que le disputen su trono.
A veces el rechazo al recién llegado es tan fuerte que se traduce en peleas que hacen imposible la adopción. La pregunta está servida: ¿Puede hacerse algo para conseguir que el recién llegado sea admitido por el que ya ocupa el territorio?

Recuerdo una frase del inolvidable Félix Rodríguez de la Fuente con ocasión del ataque de un lobo a la persona que lo había criado como un perrillo. “Sencillamente esta persona no hablaba el idioma del lobo y no supo entender las advertencias anteriores al ataque”, dijo el gran naturalista.

Aunque no tanto como en el perro, en el “idioma” del gato también entra en juego el sentido del olfato, y en este debemos basarnos para conseguir el éxito; antes de llevar el nuevo gato a casa dejemos antes algún objeto impregnado de su olor, como una colchoneta en que haya dormido, cerca del rincón favorito del gato de casa. El efecto suele ser sorprendente, ya que lo más normal es la aceptación.

Evidentemente influirá el sexo de uno y otro ejemplar y el que estén castrados o no, pero la territorialidad queda de este modo notablemente disminuida.

En cualquier caso seamos prudentes para no caer el en exceso que  describiremos a continuación.

EL “SINDROME DE NOÉ”

Entramos en el complejo terreno de la psicología humana. Se conoce como “Síndrome de Noé” la conducta, que llega a ser patológica, de algunas personas que, apiadadas ante los animales abandonados, los recogen en sus hogares llegando a extremos que convierten su vida, y a veces la de los animales que pretenden proteger, en un verdadero calvario.

No son por lo general las personas de mayor solvencia económica quienes padecen este síndrome, sino muchas veces las más desfavorecidas y a quienes mayor esfuerzo va a costar mantener los resultados de su buen corazón. Sin duda es un comportamiento muy meritorio desde el punto de vista humano, pero puede llegar a convertirse en un verdadero problema personal y social.

Sin llegar a este extremo, es conveniente recordar a todas las personas que poseen animales de compañía  la necesidad de no mantener un número mayor de lo que realmente puedan cuidar asegurando el bienestar de los animales y la ausencia de molestias para el vecindario. En algunos casos la Ley determina este número, en función de la especie, y establece los requerimientos para que la instalación sea legalizada formando un “Núcleo zoológico”

Otro gato llega a casa
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