jueves 27/1/22

Cazadores de planetas

En algunas ocasiones el cielo nocturno nos sorprende con espectáculos tan maravillosos como el que este mes estamos observando en nuestros cielos: dos focos luminosos en el anochecer, hacia poniente, tan intensos que no han pasado desapercibidos ni para quienes no suelen interesarse por la astronomía urbana.

Son dos planetas, y lo podemos distinguir a simple vista porque los planetas no parpadean, al ser cuerpos oscuros que se limitan a reflejar la luz del sol. Se muestran como luces maravillosamente potentes y capaces de imponerse sobre todas las estrellas que los rodean. Las estrellas centellean: ellas sí tienen luz propia.

Aclaremos el enigma: las dos luces que destacan estas noches en nuestro cielo son los planetas Venus y Júpiter. Venus es el mayor y más luminoso; Júpiter, mucho más grande, aparece menor a causa de su gran lejanía.

Existen “cazadores de planetas”: son verdaderos apasionados de la fotografía astronómica que no desperdician ocasiones como la presente. Dos planetas tan próximos no se ven todos los meses, y sólo falta esperar un momento en el que la luna se acerque a ellos para obtener el “triplete” del fotógrafo planetario. Por cierto, este espectáculo es completamente gratuito. El cielo ofrece “entrada libre”.

Prohibiendo que es gerundio

Tomamos prestado el titular a los criadores de aves domésticas que muestran su protesta en la revista especializada “Ornitología práctica”, acerca del Real Decreto 1628/11 de 14 de noviembre, por el que se ha aprobado una lista de especies animales, aves entre ellas, que quedarán erradicadas del mundo de los animales de compañía ante el peligro de que puedan ser liberadas y convertirse en “fauna invasora”. En principio es lógica la restricción del comercio de muchas especies que han circulado en los últimos años como mascotas inadecuadas: serpientes por ejemplo, pero tratar de elaborar un listado que excluya a pájaros, prensoras, patos de parque y otras aves extendidas mundialmente como animales domésticos y perfectamente conocidas en sus necesidades veterinarias y mutaciones genéticas, es simplemente una muestra de hasta dónde puede llegar la falta de conocimientos de legisladores deficientemente informados por radicales del ecologismo. Preguntan acertadamente los aficionados si por la misma razón no sería necesario excluir al perro, el gato y hasta los canarios y los periquitos. Desde luego todos ellos pueden escaparse pero… no demos ideas.

La exageración en el rigor legal suele generar desagradables “efectos rebote”.

Al veterinario

Es el momento de preparar a perros y gatos para la inminente primavera, en lo que se refiere a lucha contra los parásitos externos, que comenzarán a intensificar su acción al elevarse las temperaturas.

También es época adecuada para revisar la cartilla veterinaria y comprobar si perro, gato, hurón, o cualquier otra mascota, tienen actualizado el programa de vacunaciones que haya establecido su veterinario. Este año añadiremos una más en lo que se refiere al perro: la recién obtenida vacuna contra la Leishmaniasis. Antes de aplicarla, el veterinario efectuará un sencillo análisis para comprobar si el perro es portador ya de los parásitos o aún no ha sido inoculado por las picaduras del mosquito Phlebotomus, transmisor del protozoo causante de la enfermedad en  un mecanismo comparable al de la malaria. En uno u otro caso se aplicará un protocolo diferente.

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