viernes 24/9/21

El 'mea culpa' de Zapatero no arregla nada

José Luis Rodríguez Zapatero decidió cambiar de disfraz el pasado lunes para su entrevista en TVE. El líder socialista se quitó su habitual traje de político irónico, prepotente y fanfarrón -el que luce en el Congreso- para vestirse con el de corderito arrepentido por sus errores y solidario con aquellos que lo están pasando mal en estos tiempos. Que lo están pasando mal por su culpa, claro está.

Zapatero reconoció -por primera vez en varios años- que no supo "prever la magnitud de la crisis económica". Eso sí, se le olvidó comentar que hasta hace poco tiempo ni siquiera creía que España fuese a sufrir una crisis de ningún tipo, a pesar de las advertencias de los expertos e incluso de la oposición. Afortunadamente para él, nadie le preguntó por ese monumental error, por lo que no tuvo que entrar en materia. Es lo que tiene que te entrevisten en casa.

A pesar del sucinto mea culpa del jefe del Ejecutivo, éste no dudó en escudarse en el hecho de que España está "a las puertas de volver a crecer". Es más, lo dijo como si la tendencia fuera fruto de sus gestiones y las de su equipo. Hay que ser caradura -por no acudir a otros términos- para que, después de haber pasado lo peor de la crisis sin hacer nada, al presidente se le ocurra apuntar a la futura recuperación del país como un aspecto positivo de su mandato. Ésta llegará, no hay duda. España remontará el vuelo. Pero lo hará a remolque del resto de países y del trabajo de los españoles, no de las acciones -inexistentes por otro lado- de un Gobierno que ha demostrado con creces su incapacidad para afrontar situaciones complicadas, especialmente en los ámbitos de la economía y la política internacional. A ellos lo que se les ha dado bien es gastar dinero público en campañas para que los hombres pongan la mesa, donar fondos para estudiar la excitación del clítoris, retirar estatuas de muertos de las calles y permitir que se multe a los españoles por expresarse en el idioma oficial del Estado. Una gran labor de un Gobierno para olvidar.

Por si fuera poco, el todavía ocupante de la Moncloa declaró sentirse "responsable de todos los que han perdido su empleo". Y por supuesto que lo es. Lástima que el vallisoletano lo dijera más en un sentido general que en el estrictamente literal. Probablemente él todavía no se crea que sea así.

El vago mea culpa de Zapatero puede servir para una única cosa: que los españoles entendamos por fin que elegimos en las urnas a un presidente que no estaba -ni está- preparado para gobernar en tiempos difíciles. Porque en cuanto al paro, la economía o incluso los conflictos internacionales con países como Venezuela, su disculpa no arregla nada de nada. Y así, como quien no quiere la cosa, van pasando los días. www.miguelangelrodriguez.net

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