viernes 21/1/22

Nervios en el Real Madrid

Hay que tener un poco de paciencia, porque las cosas de palacio suelen ir despacio, y no se puede hacer un nuevo equipo de fútbol de la noche a la mañana. Pero dicho esto y, visto el plantel de estrellas de oro y diamantes que deambulan por el césped del Bernabéu, tenemos que comprender que la afición merengue esté inquieta y se empieza a enfadar, porque el Madrid no juega bien y además pierde, como lo vimos en Sevilla y ayer en su casa frente al viejo Milan.

Sin prisas pero sin pausas porque está en juego la clasificación de la Copa de Europa en segunda ronda en un año donde la final se va a celebrar en el Bernabeu, y eso es mucho tener en juego. Imaginamos que Florentino está preocupado y en plena reflexión en pos de buen juego y buenos resultados, porque la derrota que le infligió el equipo del donjuanesco Berlusconi no es asunto menor. Es verdad que Esperanza Aguirre -que es gafe en deporte como bien sabe Manuel Cobo- estaba en el palco junto a otro gafe que es el famoso Platini, que tanta manía le tiene al fútbol español. Y es verdad que Cristiano Ronaldo está lesionado porque el Madrid le permitió jugar con la selección de Portugal a pesar de su lesión, craso error, suyo y del Real.

Pero la pregunta que se hacen muchos aficionados no va por ahí, sino que empieza a tener en el punto de mira al entrenador Pellegrini, lo que sería tanto como tener en el punto de mira a Valdano, que fue quien lo fichó y que puede seguir siendo el problema y el gafe particular de Florentino. No en vano Valdano, este gran psicoanalista del fútbol, se empeñó en Pelligrini y en salvar a Gago e Higuaín -argentinos los dos-, tiene entre ceja y ceja a Raúl, que es el pundonor del Madrid, y no sabe qué hacer con el equipo.

No sabe si dejarlos correr a sus anchas; o si imponerles el toque y el toque permanente de balón (como el Barça); si juntar las líneas defensiva y de medio campo, dejando al pairo el contraataque, como les ocurrió con el Milan; si convertir a los laterales Marcelo y Ramos en extremos vaciando la defensa, o si pasarlos al centro de campo directamente; ni sabe cuál ha de ser la ubicación de Kaká, ni qué hace Benzema, salvo esperar. Y además el mago Alonso no acaba que tomar la batuta del juego y asistimos a ataques en tromba y desarbolados que dejan en pañales a la retaguardia, y así no se puede seguir.

Desde que empezó la temporada, y aunque sólo se han perdido dos partidos y se han hecho bastantes goles, el Madrid no juega bien. Y eso quiere decir que cuando se enfrenta a un equipo de mayor cuantía no sólo sufre sino que puede perder. Es verdad que el Barça también mordió el polvo, que los del Atlético están en crisis y que los demás de la tabla española no están para lanzar cohetes. Pero, recordemos, la final de la Champions este año se va a jugar en el Bernabéu, y no queremos imaginar la ausencia del Madrid y la presencia del Barça en semejante escenario.

Al Madrid le hubiera venido bien un Wenger con todos los poderes, aquí incluidos los de Valdano. O un Benítez, mejor que Pellegrini. O puede que incluso un Villa, Silva y Mata (tres por uno) mejor que Cristiano. Puede, y ya es inútil lamentarse porque con estos bueyes hay que labrar y hacerlo bien. Pero lo que no puede pasar es lo del pasotismo de algunos jugadores que parecen de paseo por el Bernabéu, como tocando el violón, mientras Raúl y Lass van con la lengua fuera de un lado para otro.

Además, estando las cosas como están, Florentino debería hacer algo para subir a los aficionados la moral y para que animen el equipo, cosa que ahora sólo lo hacen los "ultrasur" ante el silencio general del público del estadio, no vaya a ser que cuando reaccionen sólo sea para protestar. Por ejemplo, ¿no saben en el Madrid que la media de los que asisten a sus partidos tienen más de cuarenta años? Entonces, ¿a cuenta de qué la música rock duro con miles de decibelios en los previos y el descanso? ¿Por qué no un poco de zarzuela, chotis y pasodobles para animar al personal, como corresponde a Madrid? En fin, en esto del Real Madrid todos tienen su opinión y también su estrategia y su alineación ideal. Pero pasan los días y no se acaba de ver un equipo cohesionado que sabe, en todo momento, como actuar. Hay que tener paciencia, ya lo sabemos, todo acaba de comenzar. Pero cuidado con los errores de bulto porque a veces pasa el tiempo y cuando se quiere dar un golpe de mano es demasiado tarde para rectificar.

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