lunes 09.12.2019

Rápido como Centella

El secretario general del Partido Comunista de España, José Luis Centella, es rápido como su propio apellido indica. Apenas habían pasado 24 horas de la desaparición, en el accidente de un helicóptero, de cuatro militares españoles, cuando formuló en el Congreso de los Diputados una pregunta sobre el varamiento de un cachalote en aguas de Canarias.

En el momento de redactar la pregunta se les daba por desaparecidos al capitán Daniel Pena; la teniente Carmen Ortega, de Granada, primera mujer militar muerta en accidente aéreo; el teniente Sebastián Ruiz, de Cádiz, y el sargento mecánico Carlos Caramanzana. Estas cuatro personas ya habían estado en Afganistán, cumpliendo los compromisos internacionales de España en aras de la libertad, jugándose la vida, como sucede en todos los escenarios bélicos, pero no sabían que la muerte les iba a llegar en aguas de Canarias, porque pasados varios días, pasaron de la categoría de desaparecidos a la de muertos.

 El vuelo de un helicóptero no correspondía a maniobras militares, sino a sesiones de entrenamiento

José Luis Centella Gómez, andaluz, debía estar impresionado porque el cincuenta por ciento de las víctimas fueran andaluces, como él, y no dudó en reaccionar rápidamente, y ante el varamiento de un cachalote y su cría en la playa de la Laja, en Canarias, inquirió al Ministerio de Defensa para que le contestara a las siguientes preguntas: "¿Se sabe cuáles son los motivos del varamiento?" "¿Se han producido en otras ocasiones varamientos en la playa?" Y, por último, la pregunta fundamental: "¿Han coincidido éstos con la realización de maniobras militares?". El vuelo de un helicóptero no correspondía a maniobras militares, sino a sesiones de entrenamiento, como se llevan a caso en todos los ejércitos, pero quizás el diputado y secretario general del Partido Comunista de España, no está al tanto de estas sutilezas.

Lo que queda claro es su profundo sentido de la ecología, su preocupación sobre el medio ambiente, su honesta lucha en contra de la supervivencia de los cachalotes. Lástima que esta loable preocupación haya coincidido con la muerte de cuatro compatriotas y algunos puedan llegar a pensar que José Luis Centella, más que un tonto contemporáneo, alcance la categoría de inoportuno miserable.

Rápido como Centella
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