domingo 15.12.2019

Indemnizar a la asesina

A la sanguinaria asesina Inés del Río, los contribuyentes españoles le tendremos que indemnizar con 1.304, 35 euros por cada una de las personas que mató, lo que alcanza la bonita suma de 30.000 euros, ya que la ciudadana Inés decidió asesinar a 23 ciudadanos para que en el País Vasco fueran más felices. El Tribunal de Estrasburgo, por fortuna, no nos ha condenado a los contribuyentes españoles a que paguemos ni un euro por el medio centenar de heridos que se dejó por el camino, gente con dificultades de visión, cojos, mancos, incluso personas muy flojas con secuelas síquicas, que ya se sabe como son los que no son valientes gudaris vascos dedicados a matar, que en cuanto les estalla una bomba pierden la serenidad y tienen que ir al psiquiatra.

Se han ciscado en más de un centenar de muertos y de mujeres violadas, porque los asesinos y los violadores -¡más de un centenar!- saldrán de la cárcel

Los que no van al psiquiatra ni pierden la serenidad son los valientes componentes del Tribunal de Estrasburgo a los que, por cierto, nunca les han puesto una bomba, ni han tenido que recoger los despojos de un hijo, de un padre, de un marido, de un hermano, porque el Tribunal de Estrasburgo es un lugar muy seguro y, desde ahora, mucho más, y nadie se imagina que un valiente gudari vasco les vaya a poner una bomba. Otra cosa es que alguien se acerque por allí y se cague en sus muertos, cosa que yo, que me creo persona civilizada y razonable, haría inmediatamente si algunos de los sanguinarios asesinos que van a salir de la cárcel me hubiera asesinado a un hijo o a una hija. Ellos, desde luego, se han ciscado en más de un centenar de muertos y de mujeres violadas, porque los asesinos y los violadores -¡más de un centenar!- saldrán de la cárcel, mientras el MAVA (Mariachi de Amigos de los Vascos Asesinos) brindará públicamente sin que al Ministerio de Interior se le mueva una ceja, porque vamos a ver: si hay que indemnizar a los asesinos ¿qué más da que lo celebren sus exaltadores?

Por cierto, además de indemnizar a esta sanguinaria, inicua y feroz asesina -un mero ejemplo de los brutales sicarios que van a salir a la calle- también pagamos los contribuyentes españoles, en la parte que nos corresponde, los sueldos de los componentes de este compasivo tribunal que no tiene ni una pizca de compasión por los muertos y por quienes les lloran y, hoy, sienten un escupitajo en la cara proveniente de Estrasburgo.

Indemnizar a la asesina
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