jueves 12.12.2019

Una familia que trae esperanza

En esta etapa híspida de la sociedad, cuando tantas familias sufren el mordisco del desempleo, alegra saber la existencia de núcleos donde todos sus miembros tienen un puesto de trabajo. Es indudable que la preparación sólida y los méritos personales son elementos positivos a la hora de encontrar un empleo y, naturalmente, algo de suerte. Por eso la familia Mas-Rakosnik, formada por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, y su esposa, Elena Rakosnik son un claro ejemplo que nos estimula y puede servir de acicate en estos momentos donde la maltrecha economía muerde en todos los sectores.

Es admirable, por ejemplo, que doña Elena, no se haya conformado con ser la primera dama de Cataluña, y trabaje denodadamente en la empresa Transportes Metropolitanos de Barcelona. Sus hermanos, Joan Antoni Rakosnik y Guillermo Rakosnik, no han tenido problemas para poner sus buenas capacidades al servicio de Seidor y Focus.

La empresa Seidor facturaba apenas cinco millones de euros a la Generalitat, pero tras la aportación del talento del cuñado de Artur Mas, pasó a facturar más de 322 millones de euros. Me imagino que, cuando entre en las oficinas de Seidor, a Joan Antoni, le harán la ola.

No menos preparados han salido los hijos del matrimonio. Ahí está el ejemplo de Patricia Mas Rakosnik, ejecutiva de cuentas de Interprofit, que es la concesionaria de la gestión de las Relaciones Públicas del Ayuntamiento de Barcelona. Y no olvidemos a su hermano, Albert Mas Rakosnik que es analista financiero de Tradebe, una empresa dedicada a la gestión de residuos, y que logró que en un viaje a Brasil, el presidente de la compañía acompañará a su papá, Artur Mas,  en un viaje que fue muy fructífero, puesto que logró un sustancioso contrato.

 En medio de tanto paro, tanta congelación salarial, tantas estrecheces, ensancha el ánimo ver a una familia que, con un poco de suerte, y su indudable preparación, saben salir adelante sin agobios en tiempos realmente difíciles. Y eso que deben luchar en el peor de los escenarios: con una Cataluña dependiente de esa España que les roba. El día que logren la independencia, gracias al entusiasmo de tantos seguidores que no han tenido la misma suerte que ellos, está claro que será difícil llegar a un despacho importante sin encontrarte con un Mas, con un Rakosnik, o con los dos a la vez. Y, no cabe duda, de que lo que es bueno para los Mas Rakosnik será bueno para Cataluña.

Una familia que trae esperanza
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