sábado 19.10.2019

Los ayuntamientos nos roban

Estamos a las puertas de unas elecciones municipales y ninguno de los partidos políticos que aspiran a gobernar los ayuntamientos ha dicho una palabra sobre el escandaloso robo al que nos someten, lo que me hace sospechar que, en el fondo, ellos aspiran a seguir robándonos con las mismas u otras siglas.

Antes de que la abogacía del Estado, por encargo de la Federación Española de Municipios, decida demandar por injurias a este modesto escritor, recordaré que, en la cuarta acepción de "robo", el DRAE recoge la definición proveniente del Derecho y dice así: "Delito que se comete apoderándose con ánimo de lucro de una cosa ajena, empleándose violencia o intimidación sobre las personas, o fuerza en las cosas".

Entonces llegan los ladrones, o sea, el ayuntamiento

Servidor, todos los años, sobre todo en los últimos cinco, se ha sentido justificadamente intimidado por el Ayuntamiento de mi ciudad, cuando recibo la comunicación del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Que tenga que pagar por haberme procurado un lugar donde guarecerme del viento, la lluvia y el frío, derecho recogido en la Constitución, ya es discutible, pero que mientras el bien inmueble, mi casa, en los últimos cinco años haya ido depreciándose, o sea, valiendo cada año menos dinero, y el ayuntamiento haya decidido subir el IBI cada año más supone un ataque a la inteligencia o una prueba fehaciente de que los alcaldes y concejales viven, no en otro municipio, sino en otro planeta. A este robo con intimidación se une el Impuesto de Plusvalía Municipal, claramente inconstitucional. Debido a la crisis muchos ciudadanos han tenido que vender el piso y marcharse de alquiler para quitarse la losa de la hipoteca que no pueden pagar. Entonces llegan los ladrones, o sea, el ayuntamiento, y si lo ha logrado vender, naturalmente a precio de risa, llega la intimidación y tienes que pagar una tasa sobre el suelo, porque el Ayuntamiento considera que el suelo cada vez vale más, aunque en el mercado real cada vez valga menos. Pero al español no le dejan tiempo para respirar, porque Hacienda le advierte que, de no comprar otro piso en los próximos dos años, considerará que lo poco que has salvado de la ruina es un incremento importante del patrimonio por el que tienes que volver a pagar. El IBI es un disparate y la tasa de Plusvalía un atraco inconstitucional, pero nadie habla de quitarlo. Pierdan la esperanza: sólo cambiaremos de ladrones.

Los ayuntamientos nos roban
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