miércoles 22/9/21

Los liberales nos quieren vasijas

Hay que agradecer a algunos partidos que hagan congresos de  verdad. De los que no se discute sobre quien es la califa en lugar del califa, por que eso lo deciden las agencias de publicidad, sino de lo que supone expectativas o amenazas para la ciudadanía.

Ciudadanos ha hecho uno de esos congresos: ya sabemos que son de derechas, que quieren gobernar y que quieren que las mujeres seamos vasijas, en manos de ricos que buscan descendencia.

Las mujeres tomamos nota. Cuando hay mayoría parlamentaria pagamos el pato; cuando hay minoría, también. Diez mujeres han sido asesinadas en lo que va de año, a Ciudadanos le preocupa, sin embargo, el uso que damos a nuestro vientre. 

La maternidad subrogada se ha convertido en la obsesión poscongresual de Ciudadanos,  que ha llenado páginas y ha removido el Congreso con su obsesión.

Las mujeres tomamos nota. Cuando hay mayoría parlamentaria pagamos el pato; cuando hay minoría, también. Diez mujeres han sido asesinadas en lo que va de año, a Ciudadanos le preocupa, sin embargo, el uso que damos a nuestro vientre. Reconozcamos que no son los únicos: Carolina Bescansa, en su camino hacia la centralidad que hace mayoría, acepta el debate.  

En una palabra, el movimiento feminista corre el riesgo de quedarse solo en el mantenimiento de la prohibición de las madres de alquiler en España.

El vientre de alquiler se ha convertido en una moda irritante, propia de nuevos políticos y nuevos o viejos ricos que nunca han manifestado preocupación real sobre el machismo, la violencia de género o el derecho al aborto. Para que Ustedes me entiendan, está a debate que podamos tomar decisiones sobre nuestro cuerpo pero les parece estupendo pagar por nuestro vientre.

No es la primera vez que les preguntó si no les resulta sospechoso un nicho de mercado construido sobre el vientre de mujeres pobres. Web y agencias que organizan el negocio, empresas multinacionales que trabajan en todos los países ofrecen servicios jurídicos y sanitarios especializados, incluso agencias de viajes. Tienen de todo. Si tienes dinero es fácil hacerlo.

El mercado se apodera de la gestación: quienes tienen dinero pueden tener descendencia a estrenar y las mujeres sin dinero prestarán su capacidad reproductiva. Lo harán a mujeres infértiles que no desean adoptar o a hombres que reclaman herederos o herederas.

La descendencia depende de la cartera y del número de mujeres pobres. No me digan que el asunto no resulta liberal, liberal. Del liberalismo de toda la vida: el de permitir que el hombre sea un lobo para la mujer, la del dominio del vientre de las mujeres para defender la herencia de los señores, cosa de viejas monarquías, señores feudales y demás.

Debe ser que cuando uno o una pasa de socialdemócrata a liberal, ya no tiene obligación de preocuparse con el uso que se hace de las mujeres pobres y con necesidades económicas.

La libertad de elegir es evidente: se puede elegir sexo, aspecto físico (en la mayoría de los casos caucásico) y con garantías de que no padecerá enfermedades, debido a diagnósticos previos. Un proceso en el que los menores carecerán de las protecciones y tutelas que disfrutarían en una adopción.

India, Nepal, Camboya, Ucrania, Rusia, Kazajistán, Georgia y, desde el año 2014, Grecia. Por qué no sumar a las mujeres pobres españolas a tan sensata lista de mujeres a las que usar. Al fin y al cabo todas las mujeres tenemos vientre, eso es lo que nos iguala.

Si, si, es muy liberal que se convierta la capacidad reproductiva de la mujer en un bien de mercado, un mercado que se alimenta de la feminización de la pobreza, en un contexto globalizado donde las mujeres se han convertido en un nicho de negocio en múltiples formas.

Seguramente, tendré que dar la bienvenida al liberalismo trasversal a Carolina Besansa. Qué bonito, centrista y unificador es el liberalismo. 

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