lunes 14.10.2019

Cataluña y la Unión Europea: empezar de cero

En los manuales de Derecho internacional público suele haber un epígrafe sobre la “la sucesión de Estados y las organizaciones internacionales” donde se estudia la práctica existente en esta materia. Entre los diversos supuestos de cambios territoriales –sustitución de un Estado por otro en la soberanía sobre un territorio- encontramos el de separación de parte del territorio de un Estado para formar un nuevo Estado, llamado también secesión. Por la secesión aparece un Estado nuevo que, por regla general, no es automáticamente parte en el Tratado que crea una organización internacional –eso sucedería si se aplicara la regla de la continuidad- del que era parte el Estado predecesor -del que se desgaja- sino que al ser un nuevo Estado debe solicitar la admisión en la organización internacional aplicándose para ello las reglas de la organización.

El proceso de la Unión Europea se ha estructurado en Tratados y por tanto estamos ante un supuesto de efectos de la sucesión en la calidad de miembro de una organización internacional. Esto significa que si Cataluña se convierte en un Estado independiente dejan de aplicarse en su territorio los Tratados de la Unión Europea –y todas las otras normas comunitarias- y deja de ser parte de esa organización internacional. Será una opinión jurídica, pero es la que es y así lo ha recordado informalmente la Comisión Europea que no ha aceptado la amistosa tesis de la “ampliación interna” de la Unión en estos casos, como si fuera una simple ampliación del territorio de la Unión. Un cambio de estas características en un Estado miembro afecta a todos los demás.

Ahora bien, esto no significa que el hipotético Estado Catalán dejara de ser un Estado Europeo, o que no pudiera formar parte de la Unión Europea y otras organizaciones internacionales tras adherirse a ellas o que no pudiera utilizar el euro como moneda nacional con el consentimiento de la Unión Europea. Lo que significa es que habrán de negociarse las condiciones y someterse a un procedimiento de adhesión –en caso de ingresar en la Unión Europea- como si empezara de cero, con la salvedad de que no se empieza realmente de cero sino que lo más normal es que, habiendo pertenecido largo tiempo al club aplicando sus reglas, se incorpore de nuevo al mismo con celeridad. Eso diría el sentido común. Pero esto han de consentirlo los miembros del club afectados que pueden decidir también infligir un castigo ejemplar para disuadir a otras comunidades o nacionalidades que tengan la tentación de seguir sus pasos. Y es aquí donde entran las consideraciones políticas, las cuestiones de legitimidad democrática y todos los otros argumentos extrajurídicos que se quieran aducir. Por ejemplo: ¿Por cuánto tiempo la integración europea, que siempre ha sido abierta, podría prescindir de Cataluña?


Estrella Digital respeta y promueve la libertad de prensa y de expresión. Las opiniones de los columnistas son libres y propias y no tienen que ser necesariamente compartidas por la línea editorial del periódico.

Comentarios