lunes 14.10.2019

España no tuvo enemigo en Viena

Austria fue una de las grandes selecciones europeas. Baste recordar que derrotó a España en el Mundial de Argentina. Ha tenido en sus filas jugadores extraordinarios que han triunfado en los mejores equipos del mundo. Krankl, Pezzey o Panenka, por citar tres de fácil recuerdo. Hoy es equipo que carece de calidad para codearse con los mejores.

Hace pocos años, en Mestalla, se le goleó escandalosamente, y si esta vez no se llegó a la humillación de los nueve goles, sí quedó constancia de que la superioridad de España es más que manifiesta. En boxeo es para arrojar la toalla.

Del Bosque alineó un equipo que puede ser titular y los "pezqueñines" se hartaron de balón y pusieron de los nervios a los austriacos, quienes tuvieron minutos en que se parecieron a la Argentina de Maradona.

La expulsión de Pehlivan acabó por mermar a la selección austriaca. Antes, la ventaja ya estaba de el marcador español. El tanto de Jantsker, en balón que despistó a Casillas porque tropezó en Sergio Ramos, fue vana ilusión austriaca. Antes de que tuvieran tiempo para disfrutar de la ventaja empató Cesc a pase de Silva.

El equipo español tardó muy poco en marcar el segundo y con el tercero, ambos de Villa, y se pudo dar por terminada la función. En la segunda mitad los cambios no supusieron pérdida de calidad y potencial.

Los Reina, Güiza, Navas, Pablo Hernández, Negredo e Iraola mantuvieron la superioridad y aumentaron el número de goles con los remates de Güiza y Pablo. El partido careció de grandes emociones salvo los instantes en que los españoles manejaron la pelota a su estilo.

Silva volvió a crecer con el equipo nacional. Villa continuó mejorando su porcentaje de goles, muy superior al de Raúl, a quien siempre se compara. El juego de toque, la mejoría de Iniesta, y la presencia efectiva de Cesc, fueron lo más sobresaliente en un partido cuya competitividad duró pocos minutos.

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