sábado 31/7/21

Los entrenadores, en otoño, como las hojas

En el Atlético de Madrid han tardado un mes en conocer al culpable de sus males: Abel. En el Real Madrid se repite, casi desde antes de que tomara posesión, que Manuel Pellegrini no era el técnico deseado. En Villarreal echan las muelas con los resultados de Valverde. En Valencia no echan cohetes en honor de Unai Emery. Sin novedad en el frente.

Lo único predecible en el fútbol es el destino de los entrenadores cuando los resultados no favorecen. En el Atlético, por falta de fondos, no se fichó a los jugadores que dieran fortaleza al conjunto. El pagano es Abel.

En el Madrid le hicieron el equipo a Manuel Pellegrini y desde el comienzo de la temporada se han puesto en duda sus sistemas y sus alineaciones. Si pone a todos los galácticos, mal porque se descuidan las labores defensivas, y si falta alguno, como Cristiano Ronaldo, peor.

El Madrid fracasó ante su parroquia frente a un equipo de ilustres veteranos. Bastó que el joven, el brasileño Pato, corriera algo más que sus colegas para que el Madrid padeciera la incertidumbre defensiva de cada día.

De la destitución de Pellegrini todavía no se habla, pero hasta para él puede llegar el finiquito. Al Madrid, en el último decenio tampoco le duran los entrenadores mucho más que a los clubes donde vive instalado el nerviosismo como característica fundamental.

Falló el Barça en casa contra los aplicados rusos y se estrelló el Madrid ante el peor Milán de cuantos han pisado el Bernabéu. El Barça echa de menos a Messi, que no está aunque se les espera. En el Bernabéu se echa en falta a Ronaldo, a quien también se aguarda. El barcelonista se ha de recuperar psíquicamente. Lo del madridista es cuestión física.

En octubre ya hay entrenadores despedidos y se hacen pronósticos sobre quiénes no comerán el turrón. Sin novedad en el frente.

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