Miércoles 12.12.2018

El delito no fue el empate, sino las apuestas

A la Fiscalía General del Estado le ha caído la difícil papeleta de analizar el partido Las Palmas-Rayo Vallecano en el que hubo empate a cero. Con tal resultado, el equipo canario se salvó del descenso y el madrileño consiguió para su portero, Cobeño, el Trofeo Zamora al menos goleado de Segunda División.

Con tal empate se beneficiaron algunos individuos que apostaron a favor del resultado que parecía previsible y que algunos consideraban inevitable. El descubrimiento de una red mafiosa de apuestas ha conmocionado a varias federaciones nacionales europeas que se han visto involucradas en tan despreciable negocio.

El expediente se encuentra ahora en manos de la Fiscalía de Las Palmas. La historia del fútbol está repleta de partidos en los que se ha dado el resultado más conveniente a ambos contendientes. En un Rayo-Getafe el público acabó gritando "¡que se besen!".

Lo grave en este tipo de manipulaciones deportivas no está sólo en los encuentros de ligas nacionales de distintas categorías. En el Mundial-82, en España, el partido Austria-Alemania jugado en Gijón acabó con empate a cero que beneficiaba a ambos. No decidió ninguno de los dos marcar un tanto.

Ha habido también alguna ocasión en que, para despistar, los equipos se han puesto de acuerdo y han pactado un empate con goles. Los partidos de más difícil investigación son precisamente los que carecen de emociones, como el citado Las Palmas-Rayo. Es complicado sentenciar que el resultado fue perversa manipulación.

La diferencia, en este caso, está en las apuestas de algunos implicados directa o indirectamente en el partido. El presunto delito estuvo en las apuestas. Deportivamente no suele haber sanciones por falta de competitividad de los contendientes.

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