martes 19/1/21

Contador volvió a conquistar París

Por la Rue Rivoli, por la que circularon los blindados de la Novena Compañía del Regimiento del Chad, División Leclerc, que liberó París y que llevaban los nombres de 'Teruel', 'Belchite' y 'Don Quijote' e iban conducidos por soldados españoles republicanos exiliados, entró por cuarto año consecutivo un ciclista español vestido de amarillo. Alberto Contador conquistó París como lo hizo el teniente Amado Granell.

A Granell le propuso el general De Gaulle la nacionalización con el fin de que el primer oficial que entró en L'Hotel de Ville, y se presentó ante Georges Bidault, fuera francés y no un rojo español. Granell no aceptó. Los organizadores del Tour, si pudieran, ofrecerían a Contador la nacionalidad francesa para que hubiera un compatriota que emulara a Anquetil e Hinault.

Contador, nacido en Pinto, de familia extremeña, pudo haber nacido en Francia si sus padres hubieran tenido de la emigración un mapa más amplio como hicieron miles de españoles. Ahora, Alberto sería gloria francesa.

Alberto haría felices a los aficionados de Francia que viven de los recuerdos. Los triunfos de Bahamontes y Ocaña fueron considerados episodios casi anecdóticos. También Perico Delgado fue vencedor de una ocasión. Indurain rompió los moldes.

Contador podría convertirse en la repetición de la historia de Indurain. Tal vez habría ganado por tercera vez si en la pasada edición hubiera podido participar. El porvenir se le pronostica extraordinario. Similar al del campeón navarro.

Francia sigue sin encontrar su gran estrella. Ahora parece emocionarse con el ciclista de Pinto. Han de hacerse a la idea y apadrinar a un muchacho que despierta más admiración que rechazo. Francia no tiene ni un Poulidor. Hará suyo a Contador. Ha ganado el Tour y derrotado la prepotencia de Armstrong.

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