jueves 14.11.2019

Islam, buenismo y España

Hace solo horas una terrible tragedia ha destruido la paz en Francia. El contradictorio nihilismo islamista ha atacado con fiereza la patria de la Ilustración, la cuna de muchas revoluciones liberales contemporáneas, el lugar de acogida de todos los exilios.

Francia, rival histórica de España y también aliada en tantas ocasiones pasadas, presentes y sin ninguna duda futuras, ha sido esta vez la destinataria de las aciones de un odio destilado desde el rencor cultural de un islamismo destructivo que ha declarado la guerra a Occidente y ante el cual los apóstoles del buenismo no aciertan a explicar con un mínimo rigor. Bien pensado una de las características del buenismo es la falta de rigor así que este relato contendría una redundancia.

El islamismo radical está decidido a destruir nuestro modo de vida, nuestra forma de estar y entender el mundo y una gran parte de los musulmanes sin estar con ellos lo llegan a entender. No nos engañemos, el Islam radical ahora mismo goza de una cobertura dentro del mundo en el que ha nacido desconocida hasta el momento.

Ante este peligro cierto y actual inquietan las respuestas mudas de una gran parte de los que siempre disculpan, toleran y comprenden todo como una protesta lógica contra las injusticias o como manifestaciones de un multiculturalismo que entienden con su irritante superficialidad como algo enriquecedor. Un disparate confundir el sano pluralismo cultural con el multiculturalismo disolvente que siempre quiere desplazarnos y destruirnos, no convivir.

Occidente debe prepararse para detener, combatir y destruir este enemigo cruel y decidido, volcado en nuestra muerte física y total desaparición. Las explicaciones al uso para esta situación que se refieren al antiguo colonialismo, a la diferencia económica con los países europeos, a las dictaduras que han gobernado el mundo de los musulmanes se muestran muy insuficientes. La Yihad triunfa y tiene ese atractivo para los después combatientes porque , entre otras cosas, les ofrece un lugar al que pertenecer y una misión divina que cumplir, para analizarlo correctamente el componente religioso no es solo una característica sociológica, es algo más. Mucho más. Les invita a ser héroes y por si fuera poco en su mundo son mirados sino con simpatía, al menos con comprensión por una parte nada desdeñable de sus compatriotas y con admiración por muchos más de los que nos gustaría reconocer. Son bombas humanas de largo alcance que están repartidas por todo nuestro entorno amplio y que encuentran protección en su entorno próximo. Creo con tristeza que solo existe una respuesta militar en este momento y este escenario. Las muestras de bondad bobalicona, la cooperación al desarrollo, las concesiones culturales, incluso en nuestro suelo, y todas las melifluas prácticas buenistas no sirven de nada hoy. El apaciguamiento sería un error fatal.

En España esta crisis, por si fuera poco, se viene a sumar a otras dos también esenciales. la económica y el desafío separatista. Un cocktail de venenos. Yo pienso que muchos españoles se plantearan si la sorprendente simpleza llena de vacíos de Pedro Sanchez, el oportunismo cargado de ignorancia sobre demasiadas cosas de Albert Rivera o el radicalismo que oculta sus intenciones y verdadero rostro de Pablo iglesias son opciones no ya sensatas, sino mínimamente viables. Creo que preferirán alguien capaz de enfrentar estos gravísimos problemas con experiencia, capacidad y serenidad. Por eso opino que tenemos la suerte de contar con Rajoy. Es una opción segura. Seguro.

Juan Soler

Senador de España

Islam, buenismo y España
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