Martes 17.07.2018

Ni de Podemos ni defensor de la violencia de género

Así acogió una periodista mi primera colaboración la pasada semana en este digital: “…ex dirigente del SUP y fundador de Podemos Policía, que criminalizó e insultó a la víctima de La Manada”. Su comentario en la red social Twitter fue ampliado por otras dos mujeres, al menos una de ellas también periodista: “No se puede tener a semejante tipo como columnista y habría que saber por qué cesó en su puesto en el SUP” decía una, o “así se hace famoso” otra, que suponía que soy un hombre molesto con los avances femeninos porque “se les acaba el chollo de faltar al respeto a las mujeres”. Aclaremos algunas cosas.

No soy de Podemos y nunca lo he sido. Llegar a esa conclusión por un tuit irónico dirigido a un compañero es actuar con un rigor impropio de periodistas. Solo he militado en el PSOE, en dos etapas, primero desde 1984 (estaba prohibido a los policías estar afiliado a sindicatos y a partidos políticos y yo estaba afiliado al SUP y al PSOE), donde causé baja con carta dirigida al ministro Corcuera en 1990 cuando encarcelaba a guardias civiles demócratas del SUGC. No sé si hay alguna relación causa-efecto entre ello pero cuando Corcuera salió de Interior yo tenía cinco expedientes disciplinarios. Conocí a Zapatero en 1995 cuando era diputado y negociamos la situación de segunda actividad en la Policía. Mantuvimos una buena relación y al llegar a Moncloa me invitó en varias ocasiones a charlar tomando café en el recinto presidencial. En una de dichas visitas supe que su esposa estaba afectada por un escrache con insultos y acusaciones de complicidad con el terrorismo a su marido. Al día siguiente le remití un ramo de flores a la señora y me afilié al PSOE por segunda vez, donde he causado baja, ya definitivamente, hace pocos meses.

Apoyé el 15M. Estuve en Sol el año de su nacimiento 2011 y en 2012 donde algunos periodistas me reconocieron (llevaba 19 años siendo secretario general del sindicato policial mayoritario -con 10.000 afiliados más que los que tiene en la actualidad-), y alguna entrevista conmigo allí se difundió en medios de comunicación. Durante un tiempo mantuve la idea de que Podemos era esa regeneración necesaria que precisaba el país para desbancar a la Casta política y hacer políticas más sociales y beneficiosas para la mayoría. Esa ilusión se acabó. Pablo  Iglesias, a raíz de algunas críticas por Twitter a sus declaraciones contra policías me dedicó una tribuna poco amistosa, que conservo, en el diario Público hace años. Basta leer lo que escribo desde hace tiempo en redes sociales de su deriva al frente de Podemos.

Dejé la secretaría general del SUP en 2013 voluntariamente, tras 20 años en la misma con informe de gestión aprobado en congreso por unanimidad con 2 abstenciones. Estuve un año como presidente de honor elegido por el congreso; la secretaria general me pidió en 2014 que dimitiera por discrepancias sindicales y lo hice de inmediato. En 2016, como las discrepancias continuaron, solicité la baja del SUP. Que el sindicato apoyara la “Ley Mordaza” en un escrito que el ministro Fernández Díaz exhibió en el Congreso de los Diputados no es ajeno a mi salida de un sindicato que mutó de defender a policías y derechos civiles de la ciudadanía a una organización corporativa y reaccionaria según mi visión de la seguridad pública. La denuncia del ático de Marbella de Ignacio González que interpuse en nombre del SUP en 2012 fue retirada por mi sucesora después de mi salida (continuó gracias a los trabajadores de TeleMadrid). La gota que colmó el vaso fue que llegara una fianza de 5.000 euros por una querella contra el SUP del año 2012 siendo yo secretario general, abriéndome el sindicato un expediente no sé si para eludir hacerse responsable de la fianza o para tratar de condicionarme y que rebajara mis críticas a la “Ley Mordaza” y a otras prácticas sindicales. No pude comprobar el objetivo último que pretendían porque el mismo día que llegó la notificación de apertura del expediente solicité la baja en el sindicato. Dicen que ese expediente concluyó con mi expulsión, siendo materialmente imposible expulsar a alguien de un sitio donde ya no está.

He dicho y escrito públicamente que Zapatero ha sido el mejor presidente del Gobierno de la democracia por sus leyes y avances en derechos, entre ellas, la LIVG. Eso no significa que con el paso del tiempo no se vean las lagunas de dicha norma. Por ejemplo, que más del 70% de las denuncias presentadas son archivadas y ello porque no se investigan, por lo que hay autores de malos tratos que quedan impunes y también quedan impunes las denuncias falsas, que las hay. Una Comisaría General de Violencia de Género y dotación de medios serían necesarias para acabar con la situación actual de impunidad de maltratadores por falta de pruebas que no existen porque no se investiga, y de las denuncias falsas que quedan impunes por lo mismo. Conozco un único caso de investigación de oficio de una denuncia de maltrato: la que se realizó contra López Aguilar, eurodiputado socialista, y no se hizo buscando la verdad sino pruebas contra él por órdenes políticas del Gobierno del PP. El resultado fue el contrario del que se perseguía.

Hay quienes pretenden imponer un pensamiento único “políticamente correcto” a los demás. Que sean periodistas quienes coloquen etiquetas y descalificaciones “ad hominem” por opinar distinto debería hacerles reflexionar sobre cómo entienden la libertad de expresión que se supone es consustancial a su profesión. Sin libertad de expresión y presunción de inocencia no hay democracia, ni estado de derecho, ni derechos humanos ni civilización en Occidente.

Ni de Podemos ni defensor de la violencia de género

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