miércoles 22/9/21

El núcleo de las claves iraníes

Parece ahora que el núcleo de la estrategia seguida por la República Islámica de Irán, mientras enriquecía uranio en sus dos centrales secretas y que al cabo, sucesivamente, dejaron de serlo, consistió desconcentrar los procesos que finalmente habrían de converger en una única resultante de los trabajos desarrollados en ellos.

Fue uno el del propio enriquecimiento del mineral de uranio hasta niveles que estaban muy por encima de lo que se precisa para emplearlo como combustible en las centrales de fisión; proyecto este cuyo coste ha sido notoriamente alto, tal como se aprecia una vez que es medido el peso de las sanciones internacionales de que ha sido objeto el régimen iraní.

Otro proceso ha sido el de acumulación de conocimientos teóricos y prácticos para llegar al nivel necesario y suficiente a la concreta capacidad tecnológica desde la que fabricar artefactos nucleares.

Y el tercer derrotero ha consistido en el desarrollo de la tecnología balística precisa para disponer de vectores misilísticos, los Shahab 3, capaces de llevar ojivas atómicas hasta los objetivos elegidos en un radio que incluye Israel y todo el ámbito del Imperio Otomano, desintegrado como efecto de la Primera Guerra Mundial, alcanzando los Balcanes y la geografía árabe del petróleo en Asia Menor.

Todos los trenes parecen haber llegado, puntual y sincronizadamente, a su punto de destino. Si un informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), cuyos términos acaba de anticipar el New York Times, revela que Irán dispone de la capacidad de fabricar armas atómicas por haber acumulado los conocimientos pertinentes, habrá que preguntarse cuáles son las fuentes de una y de otra tecnología, la nuclear y la balística. Presumiblemente, Pakistán en lo primero y Corea del Norte en lo segundo.

Cuando Mohamed Al Baradei, director de la AIEA, hacía las maletas para viajar desde Viena a Teherán, después de 21 meses, y desde allí a Qom para visitar la segunda planta secreta descubierta, hacía uno o dos días que le había sido entregado al NYT la primicia informativa sobre este último particular, por las mismas fuentes, probablemente, que pocos días antes habían confiado a tal periódico la información sobre la planta secreta de Qom. Han sido las cartas credenciales, las pruebas, de que no va a ser posible, nuevamente, que los ayatolás le toreen de capa y menos aun con la muleta.

Será del mayor interés conocer el tiempo en que se construyó y el tipo de uso que se ha hecho de la central de Qom, puesto que resulta verosímil que los tramos decisivos en el camino del enriquecimiento de uranio se hayan transitado allí, mientras las comprobaciones de los inspectores de la AIEA en Natanz, distinto lugar, no reflejaban la realidad de los progresos efectivos y reales conseguidos por los iraníes.

Desde la conferencia del pasado viernes del 5+1 las cosas con Irán han cambiado.

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