viernes 21/1/22

Rajoy no ha resuelto nada en Madrid

Ciertamente: las elecciones vascas y gallegas del primero de marzo y las europeas de 7 de junio consagran a Mariano Rajoy como ineludible candidato a la presidencia del Gobierno para las próximas generales. Pero ni la aceptación de Alberto Ruiz-Gallardón para repetir candidatura a la alcaldía de la capital, ni las más reticente de Esperanza Aguirre para volver a presentarse a la presidencia de la Comunidad de Madrid -ambas decisiones a instancias de sugerencia pública del presidente del PP- resuelven el problema de fondo que tiene planteado el partido en su centro de gravedad. Por varias razones:

1) La situación de rivalidad por parte de Aguirre respecto de Gallardón sigue siendo tan obsesiva como lo era en enero del 2008. El alcalde, por el contrario, carece de fobias hacia Aguirre, lo que irrita a ésta de manera especial.

2) Gallardón, siendo alcalde de Madrid, puede presentarse en las listas al Congreso en el 2012 sin incompatibilidad alguna y por tanto acompañar a Rajoy en su aventura.

3) Aguirre, si es presidenta de la Comunidad en el 2012, resultaría incompatible en una lista al Congreso, así que si pretende saltar a la política nacional, a diferencia del alcalde, tendría que renunciar a la poltrona de la Puerta del Sol.

4) Gallardón no ha renunciado a la política nacional, con la diferencia sobre Aguirre de que esta actitud la mantiene con fidelidad plena a Rajoy y en sintonía con el congreso de Valencia de junio del año pasado; no así la presidenta de la Comunidad, que disputó a Rajoy el liderazgo y hasta pretendió un golpe de mano la misma noche electoral (marzo del 2008)

5) Gallardón no tiene "muertos en el armario" (corrupciones presuntas) y Aguirre sí ('caso Gürtel' y supuestos espionajes, con parlamentarios autonómicos y ex consejero imputado).

En estas circunstancias, nada se ha resuelto en el PP por lo que al coliderazgo de Rajoy se refiere. Las espadas están en alto entre Aguirre y Gallardón, de tal modo que el presidente del PP tendrá que dirimir la partida porque el gran activo de su partido es el edil madrileño. Si el País Vasco y Cataluña son dos agujeros negros populares -electoralmente hablando- el que los resuelve es Gallardón, que, además, cuenta en toda la periferia con una adhesión incomparable con la de ningún otro dirigente de la organización. Aguirre tiene su feudo en Madrid y, dentro de la Comunidad, en la derecha ultraliberal, a la que le han surgido no pocos detractores.

Ésta es la situación, y el escaso entusiasmo de Esperanza Aguirre al responder afirmativamente a su presidente acerca de su repetición en las listas a la autonomía madrileña responde a la percepción de que Ruiz-Gallardón se le escapa de forma inevitable. Lo cual es bastante lógico: por edad, por trayectoria, por capacidad y por aceptación popular. Pero la presidenta no se avendrá porque tan importante es que ella triunfe como que no lo haga el alcalde. Recuerden que el 15 de enero del 2008 estuvo dispuesta a dejar la presidencia de la comunidad con tal de marcar a Ruiz-Gallardón en la política nacional. Nada hace pensar que con el tiempo estas fobias hayan mejorado. O sea, que Rajoy, le guste o no, tendrá que decidir. Y debe hacerlo bien porque su frontera vital y política no pasa del 2012 si pierde los comicios generales. Más vale que se pertreche con los mejores compañeros de viaje. Y Ruiz-Gallardón es uno de los mejores. Sin duda.

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