viernes 21/1/22

El PP salva (sólo) la cara

Rajoy ha logrado una victoria limitada, pero que le libra de la asfixia. Su liderazgo puede seguir, aunque da de sí, en el peor momento del PSOE y del Gobierno, 500.000 votos más sobre sus adversarios, 3,5% en porcentaje y dos escaños (23 frente a 21 de los socialistas). Pero nada de euforias, nada de suficiencias, nada de autocomplacencia: en plena recesión y con un Gobierno aislado, el PP no ha logrado una victoria ni holgada ni contundente. En el cóctel hay que introducir una variable importante: la abstención ha sido la mayor de la historia democrática española; la participación no ha alcanzado el 45%, lo que en nuestro sistema -como ocurrió en el 2004- es una forma de deslegitimación ciudadana a la clase política y un distanciamiento emocional de la Europa comunitaria muy significativo.

El resultado en España debe insertarse en un contexto más amplio: el de la Unión. Los partidos de derecha extrema han avanzado posiciones; y los que gobiernan desde el centro -Francia y Alemania- han logrado buenos resultados. Los socialistas, en general, están a la baja. En ese cuadro de situación, la victoria del PP en España se hace todavía más escasa. El horizonte, en consecuencia, es que hay que trabajar muy a fondo, porque el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha sondeado hasta donde llega su deterioro a consecuencia de su gestión: el castigo es relativamente leve y se concreta en un retraimiento o desmovilización de sus votantes que, es obvio, le han dado un cierto correctivo. En estas circunstancias, el presidente hará rectificaciones y Rajoy deberá hacerlas también. Estas elecciones sirven para hacer ajustes, para corregir el rumbo y enfilar las locales del 2011 con estrategias depuradas.

Rodríguez Zapatero va a tener dificultades, pero no está cuestionado. Rajoy será cuestionado -sus contradictores internos le exigían ganar por una decena de puntos porcentuales- y, por eso, tendrá dificultades. El presidente popular debe diseñar su equipo de ataque definitivo (¿qué hacía en el balcón de Génova Esperanza Aguirre?), mientras que el Gobierno, en la confianza de que el tiempo le favorezca en la superación de la crisis económica, se armará con una estrategia que pasará por superar sus dificultades en el Parlamento para ofrecer una salida a la recesión que ahora nos atenaza.

El desglose de los datos de participación y porcentaje por autonomías será muy útil para alcanzar un mejor diagnóstico. De momento nos hemos de quedar con una resignada impresión. El PP salva la cara en el peor momento del Gobierno y del PSOE en los comicios con mayor abstención de toda la trayectoria democrática de España. No es para llorar. Pero tampoco para tirar cohetes. Da la sensación de que cambia poco cuando hacía falta que el escenario se moviera. Es un alivio, sin embargo, que Rajoy se consolide ante los que, desde dentro, quieren derrocarle. Por ejemplo, la presidenta de la comunidad de Madrid, que está con él cuando gana y contra él cuando tropieza.

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