domingo 23/1/22

De Lady Di a Jade Goody

A este columnista le cupo la oportunidad profesional de retransmitir, para Antena 3 televisión y junto a Pedro Piqueras, los funerales de Diana de Gales, uno de los acontecimientos de mayor impacto mediático del siglo pasado, de lo que llevamos de éste y de muchos siglos.

Quedé tan desagradablemente sorprendido, por no decir traumatizado, por la reacción de los millones de ciudadanos ingleses que se dieron cita aquel día en la capital británica, que desde entonces la opinión que sobre ellos tenía cambió por completo.

Nunca, jamás, he visto tanta histeria colectiva en unos funerales como aquellos por "la Princesa del pueblo". ¡Menuda desvergonzada Princesa y menuda histeria pública! La famosa flema británica desapareció por completo en los funerales de Estado que el pueblo demandó y el Gobierno otorgó.

No sé lo que les sucede a los primeros ministros laboristas ante determinadas circunstancias. Si en aquella triste, dolorosa y trágica muerte, Tony Blair designó a Diana de Gales "la Princesa del pueblo", hoy, con motivo de la muerte de la televisiva Jade Goody, el actual premier, Gordon Brown, ha realizado unas declaraciones, casi institucionales, declarando que la joven ha demostrado ser "una mujer valiente en la vida y en la muerte" cuando, hasta hace poco, los periodistas británicos la consideraban como "la mujer más repelente del Reino Unido, inculta, vulgar y provista de una inteligencia fronteriza".

Pienso que lo más acertado es que Mister Brown la declare "la Princesa del barrio". Todavía hay tiempo.

Ha sido tal la conmoción por esta muerte televisada ("a mayor dolor, mayores ingresos"), que el país se encuentra casi en estado de shock. Los funerales están previstos para dentro de siete o más días, en la iglesia de San Juan Bautista de Londres. Se esperan que sean tan histéricamente multitudinarios como los de Lady Di. Hasta entonces su cadáver permanecerá insepulto. Como el de Diana, que estuvo cinco días sin enterrar.

Sólo falta que ese día alguien cante a Jade Goody, como el bujarrón Elton John a Diana: "Adiós, rosa de Inglaterra, no dejes de creer en nuestros corazones".

Lo más surrealista de esta historia es que la madre de Jade ha pedido respeto a la intimidad de quien decidió ofrecer en la tele la exclusiva de su muerte como cuota de pantalla.

Item más, un obispo, el que les casó, ha pedido que la joven sea proclamada santa.

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